Lo difícil no es entrar, es quedarse - Vivirtiendo #231
“En los mercados, moverse más no significa hacerlo mejor”
Buenas,
Espero hayáis tenido buenos días pascueros.
Están siendo interesantes en todos los aspectos, ya que en nuestro maravilloso país, sobre el papel todo va como un tiro.
Hacienda bate récord de recaudación: más de 325.000 millones, un 10,4% más.
El déficit baja al 2,2% del PIB, el nivel más bajo desde 2008.
La deuda, oye, también mejora: 100,7% del PIB, que suena hasta razonable si lo dices rápido y sin pensar demasiado.
Vamos, que si esto fuera una empresa, el director financiero sería recibido con honores en las siguientes reuniones.
Pero luego rascas un poco… y empiezan a aparecer las grietas.
Porque sí, recaudamos más que nunca.
Pero también gastamos más que nunca.
Solo en pensiones ya estamos en 240.000 millones al año.
Y como no llega, el Estado tiene que meter otros 48.000 millones extra a la Seguridad Social.
Traducido: el sistema “funciona”… siempre que alguien siga echando dinero desde fuera.
Es como decir que tu casa no tiene goteras mientras no dejes de achicar agua con cubos.
Mientras tanto, el empleo también bate récords.
Más de 21,8 millones de afiliados, incluso superando los 22 millones en términos desestacionalizados.
El paro baja.
Todo perfecto.
Aunque, curiosamente, buena parte del empujón viene de la hostelería por Semana Santa.
Y en paralelo, el Gobierno también bate sus propios récords… pero en otra liga: la de cargos a dedo.
170 millones al año en asesores.
Casi 500 millones desde 2018.
Un 134% más que antes.
Aquí sí que no hay déficit de creatividad.
Si no sabes cómo colocar a alguien, inventas el puesto y listo.
España, país de oportunidades… sobre todo si estás en el lado correcto de la mesa.
Luego está la otra cara, la que no sale en los discursos.
Las familias.
Esas que, en teoría, deberían estar beneficiándose de todo este “viento de cola”.
Resulta que la tasa de ahorro baja al 12% mientras el consumo se dispara un 6,2%.
Traducido al castellano: estamos gastando más y guardando menos.
Y aquí es donde empieza la parte interesante…
Porque, casualmente, al mismo tiempo, las empresas de microcréditos han concedido más de 1.200 millones en casi 4 millones de operaciones.
Préstamos pequeños, de unos 300 euros de media, que se devuelven en poco más de 20 días.
Esto no es financiación para montar un negocio.
Esto es financiación para llegar a fin de mes.
Y lo más llamativo: solo aprueban el 16,3% de las solicitudes.
Es decir, hay muchísima más gente pidiendo dinero del que realmente lo consigue.
Pero tranquilos, que el sector dice que analiza la solvencia y no endeuda de forma estructural.
Faltaría más.
Si el problema no es endeudarse… es no poder devolverlo.
Así que volvemos a la pregunta incómoda: ¿de verdad estamos mejor? ¿O simplemente estamos maquillando la situación con cifras agregadas que suenan bien en titulares pero no tanto en la vida real?
Porque puedes tener récord de recaudación, récord de empleo y déficit “controlado”… y aun así tener a una parte creciente de la población viviendo al límite, tirando de microcréditos y reduciendo su ahorro para mantener el ritmo.
Y aquí es donde todo encaja.
El sistema necesita que consumas.
Que gastes.
Que no pares.
Porque de ahí salen los impuestos, las cotizaciones y, en última instancia, la ilusión de que todo va bien.
El problema es que esa rueda no gira gratis.
Y cuando se sostiene sobre gente que vive cada vez más cerca del borde… deja de ser crecimiento y empieza a parecerse peligrosamente a otra cosa.
Pero oye, mientras los titulares sigan siendo buenos… siempre podremos decir que España va como un cohete.
Aunque no tengamos muy claro hacia dónde.
Sigamos.
🛋️ Desde mi sofá: mercados y realidad
Esta semana el mercado ha sido un auténtico día de la marmota: un día rebota, al siguiente corrige… y vuelta a empezar.
¿El motivo?
Más que los datos, las palabras.
Trump lanza un mensaje sobre Irán o el estrecho de Ormuz y automáticamente todo se mueve.
Pero la hora de la verdad está al caer cuando se acabe el plazo que Donaldo le dio a Irán para acabar con el culebrón de la guerra.
¿Cómo acabará la cosa?
¿Mañana será el fin del mundo?
¿Todo se solucionará?
¿Se disiparán los fantasmas de una estanflación salvaje?
La semana que viene comentaremos.
⚡️ Flashes de la semana
🤔 Indra nombra presidente no ejecutivo a Ángel Simón y asciende a De los Mozos como “primer” directivo.
🚙 Las ventas de vehículos eléctricos se disparan un 63% en marzo a la espera de las ayudas del Gobierno.
💸 Industria y alimentos, en jaque por el alza de plásticos, aluminio o fertilizantes.
🛢 Repsol alerta de que la histórica liberación de reservas de petróleo tendrá un efecto limitado en el precio.
🏠 La guerra en Oriente Medio vira el euríbor y encarece las hipotecas por primera vez en dos años.
📉 Las acciones surcoreanas caen hasta rozar un mercado bajista por los riesgos de la guerra con Irán.
🛡️ La española Integrasys se une al clúster de defensa ucranio que busca crear la gran cúpula de hierro europea.
❌ Oracle prepara un recorte masivo de su plantilla con 30.000 despidos en pleno auge de la IA.
🇿🇦 Coca-Cola planea invertir 1.000 millones de dólares en Sudáfrica hasta 2030.
🥘 La deuda valenciana sigue sin freno: crece en 3.605 millones, un 6% más, y roza los 64.000 millones.
🏦 La deuda gallega se mantiene seis puntos por debajo de la media autonómica pese a un ligero aumento.
📉 Castilla y León redujo en 2025 su nivel de deuda al 18,2 % del PIB, el menor de los últimos 11 años.
💹 La inflación francesa se acelera al nivel más alto desde agosto de 2024 por la guerra.
🛢 El petróleo podría dispararse hasta 200 dólares si Ormuz sigue cerrado, advierte Fesharaki.
💻 Raspberry Pi informa de un aumento del 25% en ventas impulsado por EEUU y China.
🏢 Unilever se acerca a completar la venta de su unidad de alimentación a McCormick.
🏆 Goldman sigue viendo el oro en 5.400 dólares a final de año pese a la caída reciente.
🌾 El sector agroalimentario aporta el 9% del valor añadido bruto total de la economía española y el 11,6% del empleo.
🌍 La UE lanza un plan de 1.500 millones para su autonomía militar y la producción de armas en Ucrania.
⚡️ Iberdrola adjudica contratos a Siemens y Prysmian por 3.500 millones para conexión submarina en Reino Unido.
🐟 Nueva Pescanova vuelve a beneficios en 2025 y supera los 1.000 millones en ventas.
🌾 El trigo de Chicago sube por la escalada de la guerra con Irán y los riesgos meteorológicos.
🏦 Un fondo australiano de 123.000 millones de dólares valora aumentar su exposición al crédito privado.
💹 Los bonos públicos repuntan en todo el mundo ante el aumento de los temores de desaceleración.
📡 La opa de Poste Italiane sobre TIM sacude el tablero de las telecomunicaciones europeas.
⚖️ La Justicia ordena a Hacienda devolver 107 millones a MasOrange y Vodafone por el IAE.
🏠 El fondo de pensiones de los profesores de EE UU acelera en su salida del alquiler en España.
✈️ Aena dispara un 50% su negocio fuera de España.
🍫 El CEO de la chocolatera finlandesa Fazer prevé una salida a bolsa para 2029.
🏦 Grifols refinancia 3.000 millones de deuda con vencimiento a siete años.
✈️ Volotea cancela varios vuelos por la subida del precio del combustible.
📉 Los beneficios de Nike caen un 35% en su tercer trimestre hasta los 452 millones de euros.
🚀 SpaceX presenta de forma confidencial ante la SEC la solicitud para su salida a bolsa.
🛳️ Balearia reforzará su presencia en Canarias tras recibir el visto bueno de la CNMC.
🇮🇷 La Guardia Revolucionaria impone su ley en el estrecho de Ormuz: sistemas de peajes en yuanes o stablecoins, banderas falsas y escolta
🇺🇸 Trump destituye a la fiscal general Pam Bondi.
💹 El BCE prevé que la inflación alcance el 3,1% en el segundo trimestre por la guerra en Irán.
💊 Polonia y Rumania, obligadas a pagar 1.900 millones a Pfizer por las vacunas de la Covid rechazadas.
✈️ IAG se retira de la puja por la portuguesa TAP mientras Air France y Lufthansa siguen en la pugna.
🧬 Canadá impone restricciones a las operaciones de Grifols mientras investiga la muerte de dos donantes.
📉 Los fondos bajistas AQR, CPPIB y WorldQuant suman posiciones cortas en Indra por más de 313 millones.
🏠 La venta más cara de una vivienda en la historia: el político multimillonario Nick Candy vende su residencia familiar en Londres por 350 millones de dólares.
🏃🏻 Decathlon ganó un 16% más en 2025, hasta los 910 millones.
🚙 Tesla sube las ventas de coches un 6%, pero incumple las previsiones.
👌 El magnate Chris Rokos dona un récord de 190 millones de libras a la Universidad de Cambridge.
🚘 Las ventas de Ford en EEUU caen un 8,8 % en el primer trimestre del año.
🏢 Los multimillonarios dueños de C&A se hacen con el Mercado de San Miguel de Madrid.
🏦 Telefónica reduce en una cuarta parte el importe de sus conflictos con Hacienda.
💪 El ‘fitness’ mueve 7.700 millones de dólares en adquisiciones en dos años en pleno furor por el cuidado personal.
📲 Bizum suma más de 100.000 comercios online antes de dar el salto a las tiendas físicas.
🛢 Arabia Saudí sube el precio del petróleo a Asia a una prima récord mientras la guerra sacude el mercado.
🇮🇳 El desplome de 95.000 millones en bancos indios podría profundizarse, según analistas.
🇪🇺 La UE subvenciona con 236 millones proyectos de Moeve, Enagás e Iberdrola.
🏦 Revolut apunta a 15 millones de clientes en España en cuatro años y reta a Santander y BBVA.
🛟 Mutua recupera el 10% de la inversión en Seguros El Corte Inglés y su correduría.
🧘🏻♂️ Lo difícil no es entrar, es quedarse
Muchos estáis nerviosos con lo que está ocurriendo en los mercados. Lo sé.
Pero hay frases que parecen simples… hasta que te das cuenta de que encierran más verdad de la que nos gustaría reconocer.
“Time in the market vs timing in the market”
Dicho así, casi suena a eslogan barato. A frase de taza de café. A consejo de esos que se repiten tanto que pierden valor.
Pero el problema no es la frase.
El problema es que va en contra de lo que nos pide el cuerpo.
Porque si eres como la mayoría, tú no quieres “estar en el mercado”.
Tú quieres entrar justo antes de que suba… y salir justo antes de que caiga.
Quieres hacerlo perfecto.
Ganar sí o sí.
Sin dolor.
Sin equivocarte.
Sin pasar por ese incómodo momento en el que tu cartera baja y te preguntas si has hecho el tonto.
Y ahí está la trampa.
Nos han hecho creer que invertir bien es acertar el momento exacto. Que la clave está en comprar abajo y vender arriba. Que el buen inversor es el que anticipa.
Pero la realidad es mucho más aburrida.
Y mucho más incómoda.
Porque lo que de verdad marca la diferencia no es cuándo entras… sino cuánto tiempo eres capaz de aguantar dentro.
Pero ojo, no aguantar con cualquier cartera llena de chicharros, empresas mediocres o activos que te ha recomendado tu cuñado con una copa de vino en la mano.
No.
Haz los deberes y móntate una cartera decente y antifrágil, que pueda soportar golpes sin desmontarse a la primera.
Porque el mercado no premia al más listo.
Premia al más constante.
Y esto cuesta entenderlo porque no es intuitivo.
Imagina dos personas.
Una entra y sale constantemente, intentando adivinar qué va a pasar. Lee noticias, sigue gráficos, escucha opiniones. A veces acierta. Muchas veces no. Pero siempre tiene la sensación de que está “haciendo algo”.
Sí, está haciendo algo: engordar la cuenta de comisiones de su broker.
La otra persona invierte, se posiciona… y se queda.
Sin ruido.
Sin movimientos constantes.
Sin intentar jugar a ser más listo que el mercado.
Adivina quién suele terminar mejor.
No porque sea más inteligente.
Sino porque comete menos errores.
Porque cada decisión que tomas en el mercado tiene un coste. No solo en comisiones, sino en probabilidades de equivocarte.
Y cuanto más te mueves, más veces tienes la oportunidad de fallar.
El timing es adictivo.
Lo sé.
Te da la sensación de control.
Te hace creer que puedes esquivar las caídas y aprovechar todas las subidas.
Pero también es una ilusión.
Porque para que funcione necesitas acertar dos veces: cuándo salir… y cuándo volver a entrar.
Y ahí es donde casi todo el mundo falla.
Muchos inversores consiguen evitar una caída.
El problema es que luego no vuelven a entrar a tiempo.
Se quedan esperando.
A que el mercado confirme.
A que “todo esté más claro”.
A que pase la incertidumbre.
Y cuando reaccionan, el mercado ya ha subido.
Y ellos siguen fuera, con cara de Bob Esponja, perdiéndose precisamente los días que más rentabilidad aportan.
Porque hay otra realidad incómoda: gran parte de las subidas del mercado se concentran en muy pocos días.
Días que suelen llegar cuando el entorno sigue siendo incierto.
Días que casi nadie ve venir.
Días en los que, si estás fuera, simplemente no participas.
Por eso el “time in the market” es tan potente.
Porque no depende de acertar.
Depende de resistir.
De aguantar.
De entender que invertir no va de evitar caídas, sino de sobrevivirlas.
Y esto no significa invertir sin pensar.
Ni comprar cualquier cosa.
Ni ignorar el riesgo.
Significa aceptar que no sabes más que el mercado.
Que no vas a ser capaz de anticiparlo todo.
Y que tu mejor ventaja no es la predicción… sino el comportamiento.
La paciencia.
La disciplina.
El no hacer tonterías cuando vienen mal dadas.
Porque al final, invertir bien no es una cuestión técnica.
Es una cuestión emocional.
El mayor enemigo de tu rentabilidad no es el mercado.
Eres tú cuando te dejas llevar por el miedo o la euforia.
Cuando vendes porque todo cae.
Cuando compras porque todo sube.
Cuando cambias de plan cada vez que hay ruido.
Y ahí es donde esta frase cobra todo el sentido.
No porque sea bonita, sino porque te obliga a enfrentarte a algo que cuesta mucho aceptar: que muchas veces, la mejor decisión es no hacer nada.
Seguir.
Aguantar.
Dejar que el tiempo haga su trabajo.
Porque el interés compuesto necesita una cosa por encima de todas: TIEMPO.
No brillantez.
No aciertos constantes.
TIEMPO.
Y ese tiempo solo lo consigues si te mantienes invertido.
Así que la próxima vez que sientas la tentación de “esperar el momento perfecto”, párate un segundo.
Y pregúntate si realmente estás intentando invertir… o simplemente evitar sentirte incómodo apostando al rojo o negro.
Porque en los mercados, como en casi todo en la vida, lo que funciona de verdad no suele ser lo más sofisticado.
Suele ser lo más difícil de hacer.
Y en este caso, lo difícil no es entrar.
Es quedarse.
Suerte.
Y esto ha sido todo por hoy.
¡Hasta la semana que viene! 👋🏼
Salva
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