La cartera de inversión de mis hijos - Vivirtiendo #243
“El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. El segundo mejor momento es hoy”
Buenas,
Antes de meterme en los temas habituales de todas las semanas, voy a mirar un segundo fuera.
Venezuela ha sufrido una tragedia terrible con el terremoto.
Muertos, heridos, familias rotas, casas convertidas en escombros y gente que hace unos días tenía una vida más o menos ordenada y hoy no sabe ni dónde va a dormir.
Y sí, esto no es una noticia económica al uso, pero debería ser una noticia vital.
Porque a veces se nos olvida que todo lo que damos por hecho: la casa, el trabajo, la familia, la rutina, la cartera de inversión, la nevera llena y hasta el bar donde tomas café, puede cambiar en cuestión de segundos.
Hoy estás aquí, mañana no lo sabes.
Y por eso quizá conviene tomarse la vida un poco menos en serio en lo accesorio y bastante más en serio en lo importante.
Dicho esto, volvamos a nuestra querida economía, ese lugar donde siempre nos explican que todo va razonablemente bien, aunque luego tú salgas a comprar cuatro cosas y vuelvas con la sensación de haber financiado una campaña militar.
El IPC se mantiene en junio en el 3,2% por tercer mes consecutivo.
Ya saben, estabilidad.
Una palabra preciosa.
Suena a serenidad, a control, a señor con corbata diciendo que la situación está “dentro de lo previsto”.
Lo malo es que cuando la inflación se queda estable en el 3,2%, lo que se queda estable es que la vida sigue subiendo a un ritmo bastante incómodo.
No explota, no arde, no sale en llamas por la ventana, pero sigue ahí, como esa humedad en la pared que nadie quiere mirar.
Y en este contexto aparece el Gobierno presentando otro paquete de medidas para amortiguar la guerra.
Otro paquete.
Ya hemos perdido la cuenta de los paquetes.
Otra vez.
Y mientras hablamos de inflación, llega otro dato bastante clarificador: los hogares destinaron en 2025 la mitad de su presupuesto familiar a pagar vivienda y comida.
La mitad.
Comida y techo.
El ser humano moderno ha tardado miles de años en pasar de cazar mamuts y dormir en cuevas a trabajar con Excel, pagar fibra óptica y volver a destinar media vida a comer y tener refugio.
Progreso, lo llamamos.
Esto debería hacernos pensar.
Porque cuando una familia gasta la mitad de su presupuesto en vivienda y alimentación, el margen para todo lo demás se estrecha.
Ahorrar se complica.
Invertir se complica.
Tener hijos se complica.
Vivir sin mirar la cuenta el día 25 se complica.
Y cuando todo se complica, luego vienen los expertos a decir que los jóvenes no ahorran porque se toman muchos cafés.
Claro.
Pero bueno, vamos a darle la vuelta a la tortilla.
Pasemos de los jóvenes y vamos a ver qué pasa con los mayores.
¿Quieres un tráiler de una nueva película?
Pues prepárate.
Miremos hacia Alemania.
Allí ya se habla de elevar la edad de jubilación hasta los 70 años y endurecer prestaciones.
Alemania, ese país que durante años mirábamos como el hermano serio de Europa, también está empezando a reconocer que las cuentas no salen.
Qué sorpresa.
Resulta que si vives más años, tienes menos hijos y prometes pensiones generosas durante décadas, llega un momento en el que las matemáticas llaman a la puerta.
Y las matemáticas, a diferencia de los políticos, no se pueden tergiversar.
Lo interesante de Alemania no es Alemania.
Lo interesante es que es un espejo.
Porque cuando un país con industria (la poca que le queda), disciplina fiscal histórica y fama de hacer las cosas con cierta cabeza empieza a hablar de jubilarse a los 70, quizá el resto debería dejar de silbar mirando al techo.
En España seguimos con el debate en modo anestesia.
Que si revalorización, que si sostenibilidad, que si solidaridad intergeneracional, que si el sistema es robusto.
Robustísimo.
Tan robusto que cada pocos años hay que tocar cotizaciones, impuestos, transferencias del Estado, edad efectiva de retiro y condiciones de acceso para que el castillo no se derrumbe como un flan.
En fin, lo de siempre que no te haya repetido más de mil veces.
Si tienes 30, 40 o incluso 50 años: TEN UN PLAN B.
Sigamos.
🛋️ Desde mi sofá: mercados y realidad
Los mercados vuelven a recordarnos que las narrativas cambian muy deprisa, pero la economía real lo hace mucho más despacio.
Hace apenas unos meses el oro parecía el único refugio posible y hoy cotiza en el entorno de los 4.000 dólares tras un importante correctivo.
La llegada de Warsh a la Reserva Federal ha devuelto la confianza al dólar y el mercado vuelve a pensar que los tipos de interés seguirán altos durante más tiempo.
Personalmente, no termino de comprar ese escenario... pero las opiniones son como los ombligos: todos tenemos una.
Mientras tanto, el acuerdo entre EEUU e Irán ha permitido reabrir Ormuz, el petróleo ha perdido tensión y, por ahora, uno de los grandes riesgos para la inflación parece haberse relajado.
Pero donde yo pondría el foco es en Europa.
Mientras Grecia, después de años de sacrificios, sorprende superando a España en PIB per cápita y reduciendo su deuda, gigantes como Volkswagen hablan de cerrar fábricas y recortar 100.000 empleos para intentar competir con China.
Para mí, ahí está el verdadero quid de la cuestión.
Este tipo de noticias nos recuerdan que el gran desafío no está en adivinar qué hará el mercado la próxima semana, sino en entender cómo está cambiando el equilibrio económico mundial.
Por eso sigo vigilando muy de cerca la evolución del oro y continúo convencido de que una cartera bien diversificada vale mucho más que intentar acertar el próximo titular.
⚡️ Flashes de la semana
🌍 La UE y China preparan intensas jornadas de negociaciones comerciales de alto nivel.
🏦 La hostelería espera un crecimiento de hasta el 4% de sus ventas durante este verano.
🇺🇸 EEUU multiplica por seis el capital que desinvierte en España en el inicio de 2026.
🪙 Binance no podrá operar en la UE y la app deja de funcionar en julio.
👩🏭 Los trabajadores que cobren el paro pueden pedir al SEPE pagar más retenciones por IRPF, pero deben rellenar el modelo 145 de la Agencia Tributaria.
💶 La inversión extranjera en Andalucía crece un 35%, 12 puntos más que la media española.
🏛️ Fedea afirma que el subsidio de 52 años reduce los incentivos para volver a trabajar.
🇪🇸 Madrid copa el 51% de la inversión extranjera en España, más del doble que Cataluña.
📱 Orange recrudece la guerra comercial y demanda a Telefónica por publicidad engañosa.
📉 Alphabet cae en Bolsa tras una nueva pérdida de talento en la IA.
🌱 Audax gana 16,1 millones de euros en el primer trimestre, un 11% más.
🚗 El CEO de Porsche promete una gama más ligera mientras aumentan las presiones sobre los beneficios.
📺 Sony planea su primera emisión de bonos en dólares en casi tres décadas.
🏦 Hacienda subastará los inmuebles embargados a través del BOE: los contribuyentes deben hacer una puja mínima del 10% de su importe.
🤔 Seis de cada diez economistas considera que la economía nacional ha empeorado en el primer semestre de 2026.
💻 La Seguridad Social vuelve a confiar en Huawei para la gestión de sus datos más críticos.
🏦 El fabricante europeo de tanques KNDS inicia el proceso para salir a bolsa en Fráncfort y París.
🇰🇷 ETFs apalancados de Corea habrían vendido acciones por unos 6.000 millones durante la caída.
🏦 El banco francés Crédit Agricole compra el 9,9% de la matriz de Cajamar, la décima entidad española.
🚁 Rheinmetall se desploma un 18% ante la cancelación del gran proyecto naval alemán.
🇬🇷 Binance retira su solicitud de operador cripto en Grecia y la pedirá en otro país europeo.
❌ Santander planea prejubilar entre 2.000 y 3.000 empleados en España.
🇪🇺 Bruselas entrega a España 846 millones para las inundaciones de la Dana.
⚡️ Audax plantea una opa sobre la noruega Elmera por unos 400 millones.
🏥 HM Hospitales supera los 806 millones de facturación en 2025, un 9,9% más, gracias a la ampliación de su red.
🚗 Renault reorganiza su área de ingeniería y recortará 800 puestos en Francia.
💻 Huawei reclama auditorías de seguridad en Europa para frenar los vetos geopolíticos.
🥛 El Gobierno vasco toma el 17,16% de la láctea Iparlat, que suministra a Mercadona y Eroski.
👟 Nike ficha a un ejecutivo de Pfizer como director financiero.
✈️ Un total de 16 Airbus A380 son llamados a una revisión de emergencia por grietas en las alas.
🏢 La familia de un multimillonario tailandés compra activos por 800 millones de dólares a Frasers.
🇯🇵 El plan de inversión de 2,3 billones de dólares de Japón reaviva las preocupaciones sobre los bonos pú
blicos (JGB).
👷 La Seguridad Social cambia las normas de las notificaciones: a partir de septiembre dejará de enviar cartas a casa de los trabajadores.
🇺🇸 EEUU crea oficialmente el Departamento de Guerra con un presupuesto récord de un billón de dólares.
🇺🇦 El Gobierno se lleva a Kiev a 50 empresas españolas para que entren en la reconstrucción de Ucrania.
🏠 El suelo en Madrid y Barcelona se encarece cerca de un 30% desde 2019 y complica el acceso a la vivienda.
💻 Apple y Microsoft anuncian fuertes subidas de los precios del iPad, el MacBook y la Xbox por la escasez mundial de chips.
🤖 Anthropic acelera en el robo de cerebros de IA a Alphabet en su camino a la Bolsa.
📉 Las acciones coreanas se desplomaron el jueves un 9% por la venta masiva en chips y se activa una suspensión de cotización.
⚡️ Buques metaneros vacíos se concentran frente a Qatar mientras las exportaciones suben ligeramente.
🏨 El grupo andaluz Fuerte se alía con Hilton para abrir su primer hotel en el extranjero con marca propia.
🔎 El sector de la auditoría rompe la barrera de los 1.000 millones en facturación en 2025.
🇮🇹 El grupo italiano Coricelli y otros inversores industriales y financieros lanzan las primeras ofertas por Deoleo.
💸 Indra baja el sueldo a Recasens tras recortar un 75% su plan de pensiones y la indemnización por cese.
🏢 La inversión en compras de edificios para alquiler se triplicará y llegará a récord en 2026.
🇰🇷 Samsung y SK Hynix construirán dos fábricas de chips en un proyecto de 518.000 millones de dólares.
🇨🇳 China dice que el crecimiento tecnológico dificulta predecir la demanda de energía.
🏦 Sabadell rompe con los paraísos fiscales de Bahamas y Jersey y liquida su sociedad en Andorra.
📈 Jefferies advierte que los precios de la memoria aumentarán un 50% en el tercer trimestre de 2026 y otro 40% en el cuarto trimestre, sin alivio hasta 2028.
👶🏻 La cartera de mis hijos
Algunos que tenéis hijos soléis preguntarme si abrirles o no una cuenta de inversión a los más pequeños.
Mi respuesta es siempre un SÍ rotundo y hoy os cuento cómo tenemos montadas las carteras de nuestros hijos…
Hay algo curioso en esto de ser padre.
Antes de tener hijos uno piensa en su cartera, en sus objetivos, en su jubilación, en cuáles serán las mejores empresas del mundo, en si el oro protege como siempre se ha dicho, en si Bitcoin es necesario o no, en si la inflación es tan destructiva, en si el banco central de turno ha desayunado fuerte y va a subir los tipos….
Pero cuando nacen los pequeños de casa todo se pone patas arriba.
Ya no piensas solo en tu futuro.
Piensas en el suyo.
Y no porque vayas a convertir a un niño de seis meses en Warren Buffett con chupete, sino porque te das cuenta de que el tiempo que ellos tienen por delante, si Dios quiere, es una auténtica barbaridad.
Nos pasamos media vida buscando rentabilidades, estrategias, productos, oportunidades y fórmulas mágicas, cuando muchas veces el activo más importante no es el fondo, ni la acción, ni el ETF en cuestión.
Es el TIEMPO.
Y ellos tienen mucho.
Muchísimo.
Por eso, cuando nació cada uno de nuestros hijos, les abrimos su propia cartera de inversión.
Nada sofisticado.
Nada de ponerse a mirar velas japonesas mientras el niño aprende a decir “papá”.
Nada de jugar a adivinar cuáles serán las mejores empresas de las próximas dos décadas.
Simplemente crear una estructura, hacer aportaciones y dejar que el tiempo haga su trabajo.
Bien.
Ahora mismo cada uno tiene su cartera por separado.
La del mayor lleva dos años más de recorrido, simplemente porque nació antes.
La de la pequeña empezó después.
Ambas se fueron creando desde su nacimiento y se han ido alimentando poco a poco con aportaciones.
Y a día de hoy las dos carteras están compuestas por tres activos:
Vanguard Global Stock Index Fund EUR Acc, con ISIN IE00B03HCZ61.
Franklin Natural Resources A-ACC-EUR, con ISIN LU0300741732.
Y acciones de Space Exploration Technologies Corp, más conocida como SpaceX, con identificador US84615Q1031.
Los pesos aproximados son un 50% en MSCI World, un 35% en el fondo de recursos naturales de Franklin y un 15% en SpaceX.
La rentabilidad acumulada de la cartera del mayor ronda actualmente el 50%.
La de la pequeña está alrededor del 33%.
Y aquí conviene parar un segundo….
Porque esto no significa que haya descubierto la fórmula secreta para invertir por nuestros hijos.
Ni que esta composición sea la mejor.
Ni que haya que copiarla.
Ni que dentro de cinco años siga exactamente igual.
Significa, simplemente, que invertir pronto, aportar con cierta disciplina y dejar que los activos trabajen puede marcar una diferencia enorme cuando el horizonte temporal no es de dos meses, ni de dos años, sino de quince, veinte o treinta años.
De hecho, si alguien me preguntara cuál es la opción más sencilla para invertir por un niño, seguramente diría algo muy aburrido:
Un fondo indexado global (el Vanguard que llevan mis hijos), aportaciones periódicas y olvidarse.
Y ya está.
Sin más épica.
Sin más literatura.
Sin más necesidad de montar una reunión del comité de inversiones cada vez que al niño se le cae un diente de leche.
Un indexado global al MSCI World o similar ya te da exposición a miles de empresas de muchos países, sectores y divisas.
Es simple, barato, diversificado y fácil de entender.
Y eso, en inversión, vale muchísimo.
Porque una de las grandes trampas del dinero es pensar que cuanto más complejo es algo, mejor tiene que ser.
Y muchas veces es justo al revés.
Cuanto más simple, más probabilidades tienes de mantenerlo durante mucho tiempo.
Y cuanto más tiempo lo mantienes, más opciones tienes de que la magia del interés compuesto empiece a hacer de las suyas.
Entonces, ¿por qué no tienen solo MSCI World?
Buena pregunta.
Así empezaron ambas carteras pero en los últimos meses hice algunos movimientos y una compra “especial” con una aportación extra.
Ahora mismo, la parte principal de la cartera sí está en un indexado global.
Ese 50% es la columna vertebral.
La parte que debería aguantar el edificio.
La que no pretende ser brillante, sino constante.
Luego está el fondo de recursos naturales de Franklin, con un peso aproximado del 35%.
Aquí entran compañías ligadas a materias primas, energía, minería y recursos naturales.
Un mundo bastante cíclico, sí, pero que me parece interesante que lo tengan en cartera durante el ciclo actual.
Vivimos en una época donde todo el mundo habla de inteligencia artificial, software, nube, datos, chips y automatización.
Pero al final, detrás de cualquier gran revolución tecnológica, sigue haciendo falta algo bastante menos glamuroso:
Energía.
Metales.
Infraestructura.
Materias primas.
Cobre, uranio, petróleo, gas, litio, acero, tierras raras, redes eléctricas, transporte, maquinaria.
El futuro puede ser muy digital, pero no va a flotar en el aire.
Alguien tendrá que construirlo.
Y para construirlo hacen falta recursos.
Por eso esa parte de la cartera tenía sentido para mí, aunque no sea precisamente la más tranquila del mundo.
Es una pata más volátil, más incómoda y seguramente más difícil de aguantar cuando vienen curvas.
Pero también está aportando algo diferente frente a una cartera puramente indexada global.
Ahora bien, la idea no es que esa parte se quede ahí para siempre.
De hecho, mi intención es ir rotando poco a poco el fondo de Franklin hacia el Vanguard Global Stock Index Fund mediante traspasos.
Sin prisas.
Sin hacer un “todo o nada”.
Sin levantarme una mañana y decidir que hay que cambiarlo todo porque he leído tres titulares y me he venido arriba.
La idea es ir simplificando la cartera con el paso del tiempo hasta que, en algún momento, la estructura sea básicamente esta:
Vanguard Global Stock Index Fund como núcleo principal.
Y las acciones actuales de SpaceX como pequeña posición satélite.
Nada más.
Más simple.
Más limpia.
Más fácil de mantener.
Y, sobre todo, más fácil de explicarles cuando sean mayores.
Porque una cosa es construir una cartera con cierto sesgo en una etapa concreta y otra muy distinta es convertir eso en una especie de trastero financiero donde vas acumulando fondos, ideas, modas y ocurrencias hasta que un día ni tú mismo sabes qué demonios tienes comprado.
No quiero eso para ellos.
Quiero que su cartera sea aburrida.
Pero útil.
Que no necesite un PowerPoint de 47 diapositivas para entenderse.
Que si algún día me preguntan: “Papá, ¿esto qué es?”, pueda contestar sin tener que sacar una pizarra.
“Esto es el mundo. Y esto es una pequeña apuesta que compramos cuando erais pequeños por si algún día el espacio se convertía en algo enorme”.
Y ahí entra SpaceX.
Aquí quiero ser muy claro.
No soy partidario de hacer stock picking (comprar acciones sueltas).
De hecho, creo que la mayoría de inversores particulares harían mejor comprando el mundo entero, aportando cada mes y dedicando su tiempo libre a vivir, que intentando encontrar “la próxima Apple” en un foro de internet a las doce de la noche.
El stock picking tiene mucho glamour, pero también mucho autoengaño.
Todos recordamos la acción que multiplicó por diez.
Nadie quiere acordarse de las cinco que se quedaron por el camino haciendo el ridículo.
Pero en el caso de mis hijos hice una excepción con SpaceX.
Y digo hice, porque no tengo intención de comprar más acciones de SpaceX para ellos.
Lo que tienen, tienen.
No voy a seguir aumentando la posición.
No voy a convertir esto en una bola de nieve privada a base de meter más dinero cada año.
No voy a hacer que una apuesta concreta pese cada vez más por decisión mía.
La posición actual se queda ahí.
Como una semilla.
Como una opción.
Como una pequeña puerta abierta a un posible futuro muy grande.
Si SpaceX se convierte durante los próximos 15 o 20 años en una empresa realmente relevante, no solo en cohetes, sino en comunicaciones, satélites, infraestructura espacial, defensa, transporte o cualquier otra línea que pueda terminar desarrollando, esa posición puede ser queroseno puro para sus carteras.
Y si no lo hace, tampoco pasa nada dramático.
Porque el peso es limitado.
Porque no voy a comprar más.
Porque la cartera tendrá cada vez más peso en el indexado global.
Y porque, si el Vanguard sigue creciendo con las aportaciones, los traspasos y el paso del tiempo, SpaceX irá ocupando el lugar que le toque ocupar.
Si lo hace muy bien, pesará más.
Si no lo hace, se irá diluyendo de forma natural.
Pero no voy a forzar la máquina.
Es decir, no es una apuesta de “todo o nada”.
Es más bien una pequeña ventana abierta a un posible futuro muy grande.
Puede salir bien.
Puede salir regular.
Puede no salir.
Pero en una cartera de niños, con un horizonte tan largo, me parece razonable permitir una pequeña dosis de opcionalidad.
Eso sí, siempre sabiendo lo que es.
No es la base.
No es el plan.
No es la estrategia principal.
Es la especia.
Y con las especias hay que tener cuidado.
Un poco puede darle sabor al plato.
Demasiado puede cargárselo.
Al final, lo que intento hacer con la cartera de mis hijos no es ganar una competición contra nadie.
No quiero que tengan “la mejor cartera del colegio”.
Entre otras cosas porque bastante tienen con aprender a ponerse los zapatos en el pie correcto.
Lo que quiero es que, cuando sean mayores, entiendan varias cosas importantes.
Que el dinero no se improvisa.
Que el tiempo es un aliado brutal si empiezas pronto.
Que invertir no va de acertar cada año, sino de mantenerse en el camino.
Que la volatilidad forma parte del viaje.
Que no hace falta ser un genio para hacerlo razonablemente bien.
Que simplificar también es una decisión de inversión.
Y que muchas veces la mejor decisión financiera es plantar un árbol cuando aún parece absurdo hacerlo.
Porque durante años no se verá casi nada.
Una aportación aquí.
Otra allá.
Un traspaso de un fondo a otro.
Un mes sube.
Otro baja.
Un año parece que todo va como un tiro.
Otro año parece que el mundo se acaba porque un señor con traje ha dicho algo en una rueda de prensa.
Pero luego pasan diez, quince o veinte años y empiezas a ver el bosque.
Eso es lo que me interesa.
No que mis hijos miren su cartera cada semana.
No que se obsesionen con la rentabilidad.
No que aprendan a medir su vida en porcentajes.
Lo que me interesa es que tengan una base.
Un punto de partida.
Una mochila financiera que pueda ayudarles el día de mañana.
Para estudiar.
Para emprender.
Para comprar tiempo.
Para equivocarse con algo menos de miedo.
Para tener opciones.
Porque al final invertir para tus hijos no va solo de dinero.
Va de darles margen.
Y en un mundo donde cada vez todo parece más caro, más rápido y más incierto, tener margen puede ser una de las mejores herencias posibles.
Así que, de momento, la cartera se queda como está, pero con una dirección bastante clara.
Ir reduciendo Franklin mediante traspasos.
Ir aumentando el peso del Vanguard.
No comprar más SpaceX.
Y dejar que esas acciones actuales hagan lo que tengan que hacer durante los próximos años.
Mitad mundo, recursos naturales en retirada y una pequeña apuesta espacial que se queda orbitando por si dentro de veinte años resulta que los cohetes no eran una frikada, sino una autopista hacia el futuro.
Y si no lo son, tampoco pasa nada.
Siempre nos quedará el MSCI World.
Que no suena tan emocionante como SpaceX, pero probablemente duerme bastante mejor por las noches.
Suerte.
Todas los textos, opiniones y supuestos que indico en la newsletter son meramente informativos y en ningún momento deben tomarse como una recomendación de compra o venta de activos de ningún tipo.
Siempre deberás acudir a un asesor financiero cualificado para que te asesore lo mejor posible según tus circunstancias económicas, perfil de riesgo, etc.
Y esto ha sido todo por hoy.
¡Hasta la semana que viene! 👋🏼
Salva
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