Fondos de inversión como herencia - Vivirtiendo #244
"Donde hay testamento claro, no hay pleito amargo"
Buenas,
Antes de empezar, aviso a navegantes: durante julio y agosto igual no escribo newsletter todas las semanas.
O igual sí.
Quién sabe.
Como me gusta decir: sobre la marcha.
Me apetece disfrutar a tope de los pequeños, que luego crecen, te piden privacidad, cierran la puerta de la habitación y tú te quedas mirando el Excel como si ahí fuera a aparecer la infancia que se te ha escapado.
Así que este verano iremos improvisando.
Dicho esto, vamos al lío.
La semana nos dejó primero la rebaja progresiva del descuento al carburante.
El Gobierno lo baja a 15 céntimos por litro, luego a 10, después a 5 y, si todo va según lo previsto, desaparecerá en octubre.
Es decir: te fueron ayudando a llenar el depósito y ahora te van soltando la mano poco a poco, como cuando enseñas a un niño a montar en bici, pero cuesta arriba.
Después llegaron las previsiones bonitas.
El Gobierno elevó su crecimiento esperado para 2026 al 2,6% y al 2,2% para 2027.
España crece, resiste y, sobre el papel, todo parece razonablemente bien.
El PIB sube, los gráficos sonríen y las notas de prensa son más que positivas.
Y crecer está bien.
Mucho mejor crecer que no crecer.
El problema es que el ciudadano no paga la compra con PIB.
Ni la hipoteca.
Ni la gasolina.
Ni la luz.
Ni el campamento de verano de los niños, que a veces parece diseñado por el mismo comité que fija los precios de los másteres.
También soltaron que el déficit público cayó al 0,26% del PIB hasta abril.
Buena noticia, sí.
Pero conviene no sacar todavía el cava, porque parte de la mejora viene de gastar menos en partidas extraordinarias que el año anterior, como las asociadas a la DANA.
En España somos muy de esto: si el déficit baja, somos Alemania con sol; si sube, es por una causa excepcional, temporal, heredada, meteorológica o técnicamente imposible de explicar sin una comisión de investigación de amiguetes.
Luego llegó uno de los datos más importantes, aunque menos vistosos: la tasa de ahorro de los hogares cayó al 11,3% en el primer trimestre, su nivel más bajo en tres años.
Y aquí ya se acaba un poco la música de celebración.
Porque una cosa es que la economía crezca y otra que las familias lo noten.
Si entra más dinero, pero también sale más rápido, tenemos un problema bastante cotidiano: oficialmente vamos mejor, pero extrañamente cada visita al supermercado parece una inspección fiscal.
Más tarde aparece nuestra querida Seguridad Social con una de esas cartas que son arte puro: se está tentando a trabajadores próximos a la jubilación para que retrasen su retiro a cambio de incentivos que pueden llegar hasta 13.820 euros al año.
Durante décadas el mensaje fue: trabaja, cotiza y algún día descansarás.
Ahora parece más bien: enhorabuena, has llegado a la meta; ¿qué tal si das otra vuelta al circuito?
Y ojo, habrá casos en los que compense.
Cada uno debe hacer sus números.
Pero no deja de ser curioso que un sistema tan sólido, tan blindado y tan garantizado necesite convencerte por carta de que igual jubilarte puede esperar un poquito más.
¿Lo vas pillando?
Pero tranquilos, que por suerte, siempre nos queda el turismo.
La llegada de turistas sube un 5,1% y España apunta a otro año récord.
Millones de personas siguen queriendo venir aquí a quemarse la espalda, beber algo frío y pagar con sorprendente alegría precios que a un español le provocan sudores fríos.
El turismo es una bendición, sí.
Pero también una dependencia.
Y las dependencias, cuando todo va bien, parecen fortalezas.
Hasta que un día dejan de serlo.
Podemos crecer y estar incómodos.
Podemos batir récords turísticos y ahorrar menos.
Podemos bajar déficit y seguir con una deuda enorme.
Podemos presumir de PIB mientras mucha gente mira la cuenta bancaria como quien mira el nivel de batería al 3% lejos de casa.
Así que quizá la conclusión sea sencilla: ni catastrofismo de barra de bar ni optimismo de nota de prensa.
España crece, sí.
Pero el ciudadano vive en la economía real: facturas, supermercado, gasolina, alquiler, hijos, impuestos y esa sensación tan moderna de que todo va bien salvo cuando te toca pagarlo a ti.
Por eso, este verano intentaré mirar menos pantallas, jugar más con los pequeños y recordar que no todo lo importante cotiza.
Aunque si cotizara el tiempo con tu familia, seguramente sería el activo más caro del mundo.
Y aun así, muchos lo seguimos vendiendo demasiado barato.
Sigamos.
🛋️ Desde mi sofá: mercados y realidad
Esta semana da la sensación de que el mensaje empieza a ser bastante distinto al de hace apenas un mes.
Poco a poco aparecen datos que invitan a pensar que la inflación podría estar perdiendo fuerza.
La eurozona sorprendió con un IPC más bajo de lo esperado, el petróleo sigue relajándose gracias a la normalización en Ormuz y, para rematar, el empleo en Estados Unidos ha empezado a dar síntomas de enfriamiento.
Traducido al castellano de barra de bar: si la economía empieza a levantar el pie del acelerador y la inflación deja de apretar, los bancos centrales tendrán cada vez menos argumentos para seguir endureciendo su discurso.
De hecho, ya hay grandes bancos que vuelven a pensar que la Fed no necesitará subir más los tipos.
Ahora bien, tampoco compraría el optimismo sin hacer preguntas.
Lagarde sigue defendiendo que el BCE no debe cambiar de rumbo, mientras Japón continúa peleándose con un yen que no consigue levantar cabeza pese a haber gastado miles de millones intentando sostenerlo.
Es decir, el mundo sigue teniendo bastantes piezas fuera de sitio.
Mientras tanto, el oro parece haber encontrado algo de estabilidad después del fuerte correctivo de las últimas semanas, justo cuando el mercado empieza a descontar que quizá lo peor para los tipos ya ha pasado.
¿Será el inicio de un cambio de tendencia?
No tengo ni idea.
Pero sí tengo claro que, después de meses hablando únicamente de inflación y subidas de tipos, por fin empiezan a aparecer noticias que apuntan en otra dirección.
Y cuando cambia el relato, conviene estar atento... pero sin dejarse llevar por la euforia del primer dato bueno.
⚡️ Flashes de la semana
🇪🇸 El Gobierno desbloquea la jubilación parcial de los empleados públicos: permitirá la contratación de interinos.
💹 Trump desafía al Tribunal Supremo y amenaza con controlar las decisiones de la gobernadora de la Fed Lisa Cook.
🌍 China añade a su ‘lista negra’ de comercio de tierras raras a 10 empresas de EEUU.
🏦 Los españoles viajaron un 4,4% menos hasta marzo, aunque gastaron un 2,5% más
🛒 El comercio minorista recorta sus ventas un 0,4% en mayo y pone fin a casi dos años de alzas.
🏢 Amazon gana 290 millones en España tras facturar más de 9.000 millones en 2025.
📺 Movistar, MasOrange y Vodafone repercuten las subidas de precios de Netflix.
📈 Dia lanza un programa de recompra de acciones de hasta 20 millones de euros.
⚡️ Grenergy firma un PPA nocturno de 1 TWh anual en Chile durante 15 años.
🇰🇪 El Banco Mundial aprueba un préstamo de 750 millones de dólares para Kenia y acuerda respaldar otro préstamo.
🇿🇦 Las mineras convierten a las acciones sudafricanas de líderes mundiales a rezagadas.
🏨 El lujoso hotel Edition en la antigua sede del Montepío de Madrid sale a la venta.
🏭 Hydnum Steel obtiene 60 millones del Perte II para levantar la primera planta de acero verde de España.
🤖 MGX de Abu Dabi capta 49.000 millones de dólares para uno de los mayores fondos de IA de la historia.
🇰🇷 El won cae hacia su nivel más débil desde 2009 mientras fondos globales venden acciones.
💻 EEUU levanta las restricciones a la exportación de Fable 5 de Anthropic.
🪙 Trump declara 1.400 millones de dólares de ingresos cripto en 2025.
🇫🇷 Francia al borde del abismo fiscal: el Tribunal de Cuentas califica de “alarmante” la situación presupuestaria gala.
⛵️ Decathlon España gana 84 millones en 2025, un 17,4% más tras elevar ventas a casi 2.000 millones.
💻 Telefónica propone elevar un 116% el alquiler de sus conductos a sus rivales en cinco años.
🔋 El gigante chino Gotion obtiene 138 millones en ayudas para lanzar sus dos plantas de baterías por 950 millones en Valladolid.
🛰️ Rocket Lab sube la presión sobre SpaceX: compra Iridium por 8.000 millones de dólares y entra en la conectividad espacial.
🇲🇦 España dispara la compra de diésel a Marruecos entre denuncias de que viene de Rusia.
🇨🇭 La inflación de Suiza se frena por primera vez en ocho meses.
📈 Quantum Systems más que duplica su valoración hasta 8.000 millones de dólares en una nueva ronda.
⛏️ El mineral de hierro sube ante la posibilidad de que la CMRG bloquee algunos envíos de Fortescue.
🛢 Las refinerías privadas de China compran petróleo de Oriente Medio mientras caen los precios.
🍺 Carlsberg prepara su salida a Bolsa en India para captar 700 millones de dólares, según fuentes.
💁🏼♀️ Las empleadas del hogar que trabajen por horas pueden cobrar el paro incluso si continúan prestando servicios en otras casas tras un despido.
⚡️ Miteco inyecta 5,4 millones en un proyecto de bioenergía en Badajoz para sustituir los combustibles fósiles.
🏦 La Comunidad de Madrid eleva al 99% la reducción sobre Sucesiones y Donaciones para el relevo en la empresa familiar.
🏢 Amancio Ortega se hace con un centro logístico XXL de Amazon en Canadá.
📈 Cellnex finaliza su programa de recompra de acciones tras invertir 500 millones.
⚡️ Repsol instala 254 puntos de recarga eléctrica en 21 estaciones de Adif.
🏨 La inversión hotelera se dispara un 26,5% y alcanza un nuevo récord: 2.450 millones en el primer semestre.
📡 Telefónica pide acelerar la aprobación de la compra de Netomnia en Reino Unido.
🏦 El coloso Norges Bank negocia en exclusiva la compra de los centros comerciales de los Balkany por 1.500 millones.
💰 Perpetual rechaza una oferta de compra de 1.700 millones de dólares de la firma de capital riesgo EQT.
🏦 Bruselas da luz verde a un sexto pago parcial a España de 5.700 millones de fondos Next Generation.
👴 Eliminar el déficit de pensiones obliga a incorporar 685.800 trabajadores más al año.
🏦 Los bancos cruzan datos con Hacienda para informar de cualquier ingreso o retirada de efectivo de más de 3.000 euros.
🧾 Saiz cifra en 1,17 millones las solicitudes de regularización de inmigrantes, más del doble de lo previsto.
🇩🇪 Friedrich Merz anuncia 10.000 millones de euros en rebajas fiscales para reactivar el crecimiento alemán.
🔎 Hacienda aflora 22.743 millones ocultos: rentas en el extranjero, facturas falsas o residencia fiscal.
🍔 Atresmedia, Shilling VC y JME respaldan a Balance, la ‘start-up’ que quiere revolucionar los tratamientos de obesidad.
📺 Netflix sube tras disiparse los rumores de una posible compra de NBCUniversal.
🇻🇪 Venezuela anuncia nuevas medidas económicas tras los terremotos.
🇵🇰 Pakistán y Turquía reafirman su compromiso con la estabilidad en Irán.
🪙 BBVA se une a más de 140 entidades internacionales para lanzar una ‘stablecoin’ en dólares.
🛢 La OPEP+ acuerda elevar la producción en 188.000 barriles diarios y el petróleo cae.
💰 Genesis Minerals lanza una oferta rival por Vault de 3.900 millones de dólares.
👴🏻 Fondos de inversión como herencia
Si no tienes ni idea de invertir, si se te hace bola o simplemente no te apetece pasarte la vida mirando gráficos... no pasa absolutamente nada.
Hay un consejo financiero que probablemente te repetiré hasta la saciedad: compra fondos de inversión, diversifica, ten paciencia y... déjalos tranquilos.
Si puedes, hasta el día en que tus hijos los hereden.
Porque sí.
Creo que los fondos de inversión, bien elegidos y gestionados con cabeza, son probablemente el mejor activo que puedes dejar en herencia.
Mejor que un inmueble.
Mejor que gestionar tú mismo una cartera de acciones.
Incluso mejor que una cuenta corriente con mucho dinero.
Y no.
No es magia.
Es simplemente entender cómo funciona la fiscalidad.
Herencia sin sustos: la magia del valor liquidativo
Cuando heredas acciones, ETF o fondos de inversión en España, las plusvalías acumuladas hasta el fallecimiento del titular no tributan en el IRPF.
El fisco lo llama “plusvalía del muerto” (sí, con ese nombre tan macabro): básicamente, Hacienda hace borrón y cuenta nueva con toda la revalorización acumulada desde la compra hasta el fallecimiento del titular.
Ejemplo sencillo:
Tu madre invirtió 50.000 € en un fondo indexado en 2002. Fallece en 2025 y el fondo vale ya 180.000 €.
Si tú vendes el fondo tras heredar, pagas impuestos solo por las plusvalías que se generen desde que lo heredas, no por los 130.000 € anteriores.
¿Ahora entiendes por qué digo que es una auténtica maravilla?
A ojos de Hacienda es como si ese patrimonio empezara una nueva vida.
Todo el crecimiento acumulado durante décadas desaparece fiscalmente.
Sin trucos.
Sin ingeniería financiera.
Sin hacer cosas raras.
Es completamente legal.
Entonces...
¿Por qué prefiero los fondos frente a las acciones o los ETF?
Porque además de esta ventaja sucesoria tienen otra que, para mí, es casi igual de importante.
Los traspasos entre fondos de inversión.
Mientras que vender unas acciones o un ETF obliga a pasar por Hacienda si existen ganancias, un fondo de inversión puede traspasarse a otro fondo sin tributar.
Eso significa que puedes pasar décadas ajustando tu cartera, reduciendo riesgo, cambiando de gestora o incluso pasando de renta variable a renta fija... sin que Hacienda meta la mano en cada movimiento.
Vas difiriendo el pago de impuestos durante toda tu vida.
Y, si nunca llegas a vender porque son tus hijos quienes heredan el patrimonio... ese diferimiento puede acabar convirtiéndose, en la práctica, en una enorme ventaja fiscal.
Ahora imagina que, en lugar de un fondo, lo que heredan es un piso.
Heredar ladrillo: papeleos, impuestos y quebraderos de cabeza
Ojo.
No estoy diciendo que dejar un piso sea una mala idea.
Al contrario.
Tener un techo siempre será una tranquilidad.
Pero si me preguntas qué activo prefiero dejar a mis hijos desde el punto de vista patrimonial y fiscal... probablemente elegiría antes unos buenos fondos de inversión.
De hecho, una combinación de ambas cosas me parece incluso mejor.
Un piso modesto que siempre pueda servirles como vivienda y el resto del patrimonio invertido en fondos.
¿Por qué?
Porque un piso no solo se hereda.
También se heredan sus problemas.
Y una vivienda suele traer consigo:
Valoraciones.
Impuesto de Sucesiones calculado sobre el valor correspondiente.
Plusvalía municipal.
Gastos de comunidad.
Derramas.
Reformas.
Posibles inquilinos morosos.
Y, si hay varios herederos, más de una discusión familiar.
Además, si tus hijos no quieren vivir allí, ese inmueble pasa de ser un patrimonio a convertirse en un activo poco líquido, caro de mantener y que puede tardar meses en venderse.
¿Te suena eso de que hay herencias que son un marrón?
Pues eso.
En cambio, un fondo de inversión...
No necesita tasaciones.
No tiene gastos de mantenimiento.
Se puede repartir prácticamente al céntimo entre varios herederos.
Puede venderse parcial o totalmente en cuestión de días.
Y permite adaptar el patrimonio a las necesidades de cada heredero sin complicaciones.
Mucho más sencillo.
Fiscalidad sencilla, ventajas enormes
Cuando recibes un fondo en herencia pagas, si corresponde, el Impuesto sobre Sucesiones, exactamente igual que sucede con otros bienes.
No digo que no haya impuestos.
Eso sería demasiado bonito.
Lo que digo es que las plusvalías acumuladas desaparecen a efectos del IRPF, y esa diferencia puede suponer decenas o incluso cientos de miles de euros a lo largo de varias generaciones.
Además, dependiendo de la comunidad autónoma donde residas, el Impuesto de Sucesiones puede ser muy reducido.
En comunidades como Madrid o Andalucía las bonificaciones son muy importantes.
En otras, como la Comunidad Valenciana, también existen reducciones muy relevantes para familiares directos.
Y sí, hay comunidades donde el coste es mayor.
Pero incluso así, la transmisión de un fondo suele ser muchísimo más sencilla que la de otros activos.
Ojo con las donaciones
Si decides donar un fondo en vida, desaparece gran parte de esta ventaja.
¿Por qué?
Porque al donar un fondo con ganancias, Hacienda entiende que, a efectos del IRPF, es como si lo hubieras vendido.
Es decir, si compraste un fondo por 50.000 € y lo donas cuando vale 180.000 €, existe una ganancia patrimonial de 130.000 €.
Y esa factura fiscal la paga quien dona, no quien recibe el fondo.
Después, el receptor deberá liquidar, si corresponde, el Impuesto sobre Donaciones según la normativa de su comunidad autónoma.
Por eso donar y heredar no tienen nada que ver desde el punto de vista fiscal.
En una herencia, la plusvalía acumulada desaparece a efectos del IRPF.
En una donación, normalmente aflora.
Y cuando aflora...
Hacienda sonríe.
¿Y si necesito el dinero antes?
Otra de las grandes ventajas de los fondos es su enorme flexibilidad.
La opción más evidente es hacer reembolsos parciales.
Necesitas 5.000 €.
Sacas 5.000 €.
Necesitas 20.000 €.
Sacas 20.000 €.
El resto del patrimonio continúa invertido y creciendo.
Con un piso eso no existe.
O vendes el inmueble entero...
O no vendes nada.
Sí, están las rentas por el alquiler, pero hoy no van por ahí los tiros…
Pero hay otra posibilidad que mucha gente desconoce.
Si llega un momento de tu vida en el que quieres complementar la pensión o simplemente vivir de tu patrimonio, puedes traspasar tus fondos de acumulación a fondos de distribución.
Los primeros reinvierten automáticamente todos los beneficios para seguir aumentando el patrimonio.
Los segundos reparten periódicamente los dividendos entre los partícipes, generando una renta periódica sin necesidad de estar pendiente de vender participaciones cada cierto tiempo.
¿Vas a ganar más dinero por hacerlo?
No.
De hecho, el valor del fondo se ajusta cuando realiza esos repartos.
Pero para muchas personas puede resultar mucho más cómodo recibir un ingreso periódico de forma automática y dejar que el resto del patrimonio continúe su camino sin tener que tomar decisiones constantemente.
Y esa flexibilidad, una vez más, vuelve a ser otra ventaja de los fondos.
¿Y si el mercado cae justo cuando me muero?
Pues mala suerte.
Igual que puede caer el precio de una vivienda.
La diferencia es que un fondo no necesita cambiar la caldera.
Ni pintar la fachada.
Ni pelearse con un inquilino que lleva ocho meses sin pagar.
Si el mercado baja, los herederos simplemente pueden esperar.
Sin obras.
Sin gastos inesperados.
Sin dolores de cabeza.
Y si además dejas una pequeña carta explicando por qué construiste esa cartera y cuál era tu idea, todavía les estarás dejando un legado mucho mayor.
Les estarás dejando tranquilidad.
Conclusión
Al final, una herencia no consiste únicamente en dejar dinero.
Consiste en ponerles las cosas fáciles a las personas que más quieres.
Y pocas cosas conozco más sencillas que una cartera de fondos bien construida, diversificada y con décadas de paciencia detrás.
Porque los fondos:
Son líquidos.
Permiten traspasos sin tributar entre ellos.
Son fáciles de transmitir.
Son muy eficientes fiscalmente.
Evitan muchos problemas familiares.
Y permiten repartir el patrimonio de una forma extraordinariamente sencilla.
Yo tengo bastante claro lo que quiero dejar a mis hijos.
Ahora la pregunta es otra:
¿Tú qué prefieres dejar? ¿Patrimonio... o un problema?
Suerte.
Y esto ha sido todo por hoy.
¡Hasta la semana que viene! 👋🏼
Salva
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