El enemigo lo tenemos en casa - Vivirtiendo #238
“Para el ciudadano, lupa. Para el poder, cortina”
Buenas,
No hay manera de que nos dejen tranquilos ni una semana los personajes que están, han estado o aspiran a volver algún día al Gobierno.
Nuestro gran Mr. Bean patrio, quiero decir, Zapatero, ha sido imputado en el caso Plus Ultra.
Le han pillado con el carrito de los helados al completo.
El asunto está teniendo tanta repercusión mediática que hasta Àngels Barceló deja la SER y el grupo Prisa.
Por lo que sea.
Casualidades del calendario, que siempre son muy caprichosas cuando el ambiente político empieza a oler a quemado.
El tema es que el juez José Luis Calama investiga al expresidente por su presunta participación en una estructura de tráfico de influencias y blanqueo relacionada con el rescate de 53 millones de euros concedido a la aerolínea durante la pandemia.
Según lo publicado, no hablamos de una llamada inocente para preguntar “qué tal va todo”, sino de una supuesta red con contactos institucionales, operaciones internacionales y beneficios económicos alrededor de petróleo, oro, acciones y divisas.
También se ha publicado que una empresa de las hijas de Zapatero habría recibido importantes cantidades de sociedades vinculadas a la trama.
Meritocracia lo llaman.
Y, de nuevo, prudencia judicial, sí; pero apagar el cerebro, no.
Porque cuando una sociedad familiar empieza a recibir pagos generosos de empresas que giran alrededor de una investigación por tráfico de influencias, uno puede hacerse preguntas.
Preguntas sanas y lógicas.
Preguntas de ciudadano que todavía cree en la “igualdad ante la ley”…
Mientras tanto, Sánchez ha salido a dar “todo su apoyo” a Zapatero y a recuperar los clásicos del repertorio: Irak, el 11-M, ETA, el PP y todo lo que hiciera falta.
Siempre con el “¡y tú más!”.
Pero bueno, no nos quejemos tanto del poder fáctico, que al menos la UCO no ha encontrado movimientos sospechosos en las cuentas de Begoña Gómez.
Menos mal.
Ya podemos dormir tranquilos.
Y en medio de todo esto, la deuda pública española alcanza los 1,740 billones de euros, récord histórico en términos absolutos, aunque la ratio sobre PIB se modere al 101,6%.
La buena noticia es que Bruselas prevé que España crezca un 2,4% este año y que el paro baje del 10% por primera vez desde 2008.
Ojalá.
Mientras sean datos de paro verídicos, claro.
Yo no soy de los que se enfadan cuando las cosas van mejor.
El problema es que una economía puede crecer mientras el ciudadano se ahoga.
Puedes tener buenos titulares macroeconómicos y, al mismo tiempo, vivienda imposible, salarios justos, impuestos por todas partes, deuda récord y una administración que trata al contribuyente como sospechoso permanente.
Y ahí está el fondo del asunto.
No es solo el caso Zapatero.
No es solo Plus Ultra.
No es solo una investigación judicial más.
Es la sensación de que existen dos países.
Uno es el país del ciudadano corriente, donde te vigilan la renta, el IVA, las criptomonedas, las cuentas extranjeras, las herencias, las donaciones y hasta el aire que respiras.
El otro es el país de los contactos, los despachos, las llamadas, las sociedades instrumentales, las consultoras y las familias que, casualmente, siempre terminan cerca del flujo del dinero.
Para el bulbo no hay escapatoria.
Para el ciudadano de a pie, lupa.
Para el poder, cortina.
No sé en qué terminará judicialmente todo esto.
Pero sí sé una cosa: el hartazgo no nace de una noticia aislada.
Nace de la acumulación.
De ver una semana tras otra cómo al ciudadano se le exige virtud fiscal, paciencia democrática y obediencia administrativa mientras parte de la clase política vive instalada en el “haz lo que digo, no lo que hago”.
Y luego se sorprenden de que la gente esté enfadada.
Sigamos.
🛋️ Desde mi sofá: mercados y realidad
Ayer no hubo sesión bursátil en EEUU y durante la semana el bono americano a 30 años marcó máximos desde 2007 por encima del 5%.
Algo que hace no tanto habría provocado auténtico pánico.
Y aun así, las bolsas aguantan bastante bien porque el mercado sigue convencido de que la Fed terminará bajando tipos si Oriente Medio se calma un poco.
Es decir, seguimos dependiendo de que la geopolítica no empeore demasiado.
De hecho, parece que avanza un posible acuerdo entre EEUU e Irán que incluiría alivio de sanciones y la reapertura de Ormuz, algo que el mercado ha interpretado como una señal positiva para petróleo, inflación y crecimiento.
Aunque sinceramente, da la sensación de que estos acuerdos duran exactamente hasta el siguiente titular inesperado… o hasta que el Sr. Trump se levante con un humor diferente.
¿Qué otro tema sigue “moviendo” los mercados?
La inteligencia artificial.
NVIDIA volvió a sacar unos resultados que parecen de ciencia ficción y el mercado sigue comprando el relato de que estamos ante la mayor expansión tecnológica de la historia.
Ahora llegan rumores y prisas por sacar a bolsa gigantes como SpaceX, OpenAI o Anthropic… y no puedo evitar preguntarme si parte de esa urgencia no será simplemente aprovechar el entusiasmo actual para vender muchísimo papel a minoristas antes de que cambie el ciclo.
Mientras tanto, China y EEUU siguen midiendo fuerzas con mucha diplomacia y muchas sonrisas, pero con Taiwán, los chips y las tierras raras de fondo.
Y aun así, lo que más me llama la atención es otra cosa: el oro, aunque ha corregido bastante desde máximos, desde mi punto de vista sigue sorprendentemente fuerte pese a tener los tipos reales más altos en décadas.
Y eso, sinceramente, me parece una señal bastante potente de que hay mucho más miedo y desconfianza bajo la superficie de lo que aparentan los índices.
Sigo mirando todo con cautela…
⚡️ Flashes de la semana
🏗️ ACS capta 1.780 millones con la colocación de 11,6 millones de acciones, la mitad compradas por Florentino Pérez y Criteria.
👩🏻⚖️ La Audiencia Nacional fija que los festivos que caigan en sábado deben ser recuperados.
💻 Lexroom cierra una ronda de 43 millones para acelerar la expansión de su IA jurídica en España y Alemania.
🏨 El fondo francés Covivio compra un hotel de 440 habitaciones a Fergus por 43,5 millones de euros.
🧳 El Supremo tumba el registro único de alquileres turísticos por invadir competencias autonómicas.
📈 Flat Footed, uno de los fondos oportunistas de Grifols en 2024, alcanza el 5,391% del capital y pasa a ser el segundo accionista.
📈 Squirrel dispara un 61% sus ingresos en el primer trimestre y eleva un 33% el EBITDA.
🇬🇧 El paro en Reino Unido sube al 5% mientras las empresas recortan empleo.
🏦 La AIReF advierte de un frenazo en la inversión por la inestabilidad geopolítica.
💼 El SEPE abonará un año de paro por cada tres años cotizados, pero bajará al 60% de la base reguladora a partir de los seis meses.
🏦 Hacienda exige el pago de IRPF a los contribuyentes que tengan la residencia fiscal en España si permanecen más de 183 días al año.
💼 Nextera busca comprar Dominion por 57.000 millones y abre la puerta a una de las mayores transacciones de la historia.
⛴️ Baleària salta a los 50 buques y ocho millones de viajeros con el negocio canario de Armas Trasmediterránea.
💼 El dueño de Ikea recortará 850 empleos para “ofrecer precios más bajos”.
🏦 Commerzbank rechaza la oferta de 37.000 millones de UniCredit.
🚗 Ford lanzará siete nuevos modelos en Europa hasta 2029 y Valencia hará el Bronco.
🌍 La UE sella definitivamente el polémico acuerdo arancelario firmado con EEUU.
🏢 Indra suma cuatro presidentes y cuatro consejeros delegados en cinco años tras el relevo de De los Mozos.
🏠 Blackstone venderá sus más de 8.300 viviendas de alquiler de Testa a particulares.
💻 Marks & Spencer gana un 19% menos en su ejercicio fiscal tras el ciberataque.
⚡️ Grenergy firma un PPA híbrido de 400 GWh anuales en Estados Unidos.
🇿🇦 Sudáfrica planea subir los aranceles al acero para frenar la “emergencia” del sector.
🇯🇵 Pimco favorece los bonos japoneses a 30 años y afirma que la curva de tipos es “demasiado pronunciada”.
🌾 El trigo cae por la falta de confirmación de China sobre compras de grano.
🌍 Vladimir Putin y Xi Jinping discutirán un enorme proyecto de gas en su cumbre en China.
🏢 Uber aumenta la participación en Delivery Hero hasta el 19,5%.
🌍 La cumbre entre Xi y Putin deja en el aire el proyecto del gasoducto más grande del mundo: el ‘Fuerza de Siberia-2’.
🏦 La Comisión Europea avala el uso que hizo el Gobierno de los fondos Next Gen para pagar las pensiones y zanja las dudas del Tribunal de Cuentas.
💸 El fraude de los hogares en el IVA alcanzó los 9.428 millones de euros en 2022.
🌍 España y Canadá firman una alianza tecnológica en Inteligencia Artificial.
💹 La inflación de la eurozona escala en abril al 3% y al 3,2% en la UE.
💻 Samsung cierra un acuerdo ‘in extremis’ con su sindicato y frena la huelga prevista.
🏦 Boluda lanza una macrocolocación de deuda a largo plazo por 2.150 millones.
💻 Telefónica recupera el contrato de ciberseguridad del Gobierno por más de 100 millones.
📈 Cirsa gana un 58,9% más hasta marzo y eleva sus ingresos un 8%.
🛢 Goldman dice que la reducción de inventarios de petróleo avanza a un ritmo récord mientras se reduce el colchón.
🇰🇷 Corea del Sur reducirá las ventas de deuda en junio tras el desplome de los bonos.
🏦 Hacienda embargará la totalidad del dinero de las cuentas de los contribuyentes con deudas si proceden de ingresos por encima del SMI.
💎 La alta demanda de joyas Cartier impulsa las ventas del grupo de lujo Richemont.
🚀 Musk promete a los inversores convertir en negocio una ciudad en Marte o la minería en asteroides.
🏦 Julius Baer prevé un beneficio del primer semestre “sustancialmente” mayor.
💻 El fundador de DeepSeek declara el objetivo de lograr AGI mientras avanza una ronda de 10.000 millones de dólares.
🇷🇺 Hacienda ultima incluir a Rusia en la lista de paraísos fiscales y excluir a Gibraltar.
🏢 Notarios y Gestores Administrativos lanzan un sistema para agilizar la constitución de empresas.
☎️ Telefónica vende su sede histórica de Gran Vía al empresario Tomás Olivo por más de 200 millones.
📉 Puig se desploma más de un 10% en su peor jornada bursátil tras romper las negociaciones de fusión con Estée Lauder.
🇪🇸 España lidera el aumento de exportaciones de materias primas reciclables en la UE desde 2004.
🏗️ OHLA cierra marzo con 7,8 millones de beneficio frente a los 22 millones en rojo de hace un año.
🐓 El fondo español ProA potencia Gallo y prepara su venta por más de 400 millones.
🛒 Lidl y Aldi invierten más de 3.200 millones en España desde 2019 para impulsar su cuota.
🏦 Amper compra los activos y capacidades tecnológicas de Zeleros por un millón.
🇮🇹 La italiana Cassa Depositi planea elevar su participación en Nexi hasta el 29,9%.
🇮🇩 SMBC Indonesia vende 1.100 millones de dólares en préstamos a pensionistas a BTN.
📈 El recibo del IBI se encarece 10 euros de media desde la pandemia, con Madrid y Barcelona a la cabeza con 640 euros.
💰 Uber lanza una oferta para comprar el 100% de Delivery Hero, el dueño de Glovo.
🔎 Consumo abre expediente sancionador a las plataformas de apuestas Polymarket y Kalshi y ordena el bloqueo de sus webs en España.
☠️ El enemigo lo tenemos en casa
El tema de hoy viene a colación por la entradilla de hoy: la investigación sobre nuestro ex presidente Zapatero.
Eso, añadido a que no sé si es mi sensación o es la realidad, pero el hartazgo que veo a mi alrededor hacia el fisco está en máximos históricos.
Y digo “fisco” por no empezar directamente llamándolo por su nombre: Hacienda.
Esa palabra que en España ya no suena a administración pública, sino a amenaza silenciosa.
Todos conocemos casos de familiares o amigos que han sido acorralados por Hacienda.
Otros que han recibido cartas que no entienden.
Otros a los que les han bloqueado una devolución de renta.
Otro porque se equivocó en una casilla y ahora parece que ha intentado financiar una organización criminal internacional.
Otro porque vendió cuatro acciones, tuvo una ganancia ridícula y siente que acaba de entrar en una película de narcotraficantes.
Y al final la conclusión, cada vez más compartida, es bastante simple.
Hacienda se ha convertido en el enemigo del ciudadano.
Y lo peor de todo es que lo tenemos en casa.
Porque no estamos hablando de un enemigo exterior, lejano y abstracto.
No.
Estamos hablando de una estructura interna, nacional, perfectamente engrasada, que vive de lo que produce la gente y que, sin embargo, trata al productor como sospechoso permanente.
Trabajas.
Cobras.
Pagas IRPF.
Compras algo y pagas IVA.
Llenas el depósito y pagas impuestos especiales.
Compras una casa y pagas impuestos.
La mantienes y pagas impuestos.
La vendes y pagas impuestos.
Ahorras y pagas impuestos.
Inviertes y pagas impuestos.
Ganas un poco y pagas impuestos.
Pierdes y, si te descuidas, también tienes que explicarlo con cara de culpable.
Y después de todo eso, cuando te atreves a preguntar si no será demasiado, aparece siempre el listo de guardia con la misma frase: “Es que hay que sostener los servicios públicos”.
Claro.
Los servicios públicos.
Esa gran coartada moral que sirve para justificarlo absolutamente todo.
Porque, curiosamente, cuando hablamos de impuestos siempre aparece la sanidad, la educación y las carreteras como si fueran el gran gasto nacional.
Nunca aparece el ministerio duplicado, el chiringuito inútil, la subvención absurda, el asesor del asesor, la campaña institucional, la presunta mordida, la obra inflada al infinito, el contrato sospechoso o la estructura mastodóntica y piramidal (ya sabes de qué te hablo) que nadie se atreve a tocar.
Para pedirnos dinero, todo es sanidad, educación y carreteras.
Para gastarlo, ya tal.
Y mientras tanto, el ciudadano medio vive con la sensación de estar en libertad condicional fiscal.
No basta con pagar.
Hay que demostrar que has pagado bien.
No basta con cumplir.
Hay que saber interpretar una normativa que cambia constantemente, escrita en un idioma que parece diseñado para que nadie la entienda del todo.
No basta con ser honrado.
Hay que parecerlo ante una máquina que parte, demasiadas veces, de la sospecha.
Y aquí es donde está la perversión del sistema.
Porque Hacienda no necesita demostrar demasiado para arruinarte la tranquilidad.
Le basta con enviarte una notificación.
Una carta.
Un requerimiento.
Un “hemos detectado discrepancias”.
Esa frase maravillosa que convierte cualquier mañana normal en un pequeño infarto administrativo.
Luego ya, si eso, recurres.
Pagas.
Esperas.
Contratas a alguien.
Pierdes tiempo.
Pierdes sueño.
Pierdes salud.
Y con suerte, muchos años después, alguien te da la razón.
Pero la vida que te han quitado por el camino no te la devuelve nadie.
Miremos el caso de Shakira, por ejemplo.
Sí, Shakira.
Una persona con recursos, abogados, asesores y capacidad económica para defenderse durante años.
La Audiencia Nacional le ha dado la razón en el litigio fiscal de 2011 y ha ordenado a Hacienda devolverle más de 60 millones de euros, al considerar que no se probó que fuera residente fiscal en España ese año.
Hacienda, por supuesto, recurrirá al Supremo.
Porque aquí el partido nunca termina cuando el ciudadano gana; solo se añade prórroga.
Y uno piensa: si a una persona con el dinero, la fama y el equipo legal de Shakira le pueden hacer pasar por un calvario de ocho años, ¿qué no le podrán hacer a un autónomo, a un pequeño empresario, a un asalariado con cuatro inversiones o a una familia que ha cometido un error en una declaración?
Porque ese es el mensaje real.
No se trata solo de recaudar.
Se trata de disciplinar.
De que el ciudadano entienda quién manda.
De que nadie se crea demasiado libre.
De que ahorrar sea sospechoso, invertir sea peligroso, emprender sea una temeridad y prosperar sea casi una provocación.
Mientras tanto, vemos pasar por delante casos de supuestas corruptelas políticas, mordidas, comisiones, contratos públicos opacos, familiares colocados, patrimonios difíciles de explicar y estructuras que huelen regular desde lejos.
Y entonces uno se pregunta, ingenuamente, como quien todavía conserva algo de fe institucional:
¿Dónde está ahí esa Hacienda implacable?
¿Dónde está ese radar fiscal de precisión quirúrgica?
¿Dónde están esos servidores informáticos que detectan al milímetro si un ciudadano se ha deducido mal 83 euros?
Porque esa es otra.
En España hay muchas cosas que no funcionan.
Las citas médicas se retrasan.
La justicia va lenta.
La administración se atasca.
Las ayudas tardan meses.
Las licencias duermen en cajones.
Los expedientes se pierden.
Los teléfonos no los coge nadie.
Pero los sistemas de Hacienda, amigo, esos sí.
Esos van como un reloj suizo.
Para cobrar, el Estado siempre encuentra fibra óptica, 5G y hasta cobertura en un túnel.
Para devolver, ya si eso, vuelva usted mañana.
Y esto es lo que genera el hartazgo.
No pagar impuestos en sí.
La mayoría de personas entendemos que una sociedad necesita financiar servicios comunes.
El problema no es contribuir.
El problema es sentirse exprimido, vigilado, ninguneado y tratado como un delincuente potencial mientras quienes gestionan el dinero público rara vez responden con la misma dureza que se exige al ciudadano.
Porque al final el contrato social se rompe cuando una parte cumple por obligación y la otra gasta sin vergüenza.
Se rompe cuando el trabajador paga antes de ver el dinero en su cuenta.
Se rompe cuando el autónomo adelanta IVA que quizá ni ha cobrado.
Se rompe cuando el inversor es castigado por intentar proteger sus ahorros de la inflación.
Se rompe cuando la familia que quiere dejar algo a sus hijos descubre que el Estado también quiere sentarse en la herencia.
Y se rompe, sobre todo, cuando la administración deja de comportarse como servidora pública y empieza a actuar como dueña de nuestras vidas.
Hacienda debería ser una herramienta al servicio del ciudadano.
No una maquinaria de miedo.
No una amenaza constante.
No una trituradora burocrática.
No una presunción permanente de culpabilidad.
Pero hoy demasiada gente siente que trabaja primero para el Estado y después, con lo que queda, intenta vivir.
Y eso no es sano.
Ni justo.
Ni sostenible.
Porque cuando un país convierte al contribuyente en sospechoso y al saqueo político en paisaje, el problema ya no es solo fiscal.
Es moral.
Y por eso cada vez más personas miran la nómina, la declaración, la factura de la luz, el recibo del IBI, el IVA del supermercado, los impuestos del combustible y las noticias de corrupción y sienten exactamente lo mismo:
Que el enemigo no está fuera.
Que el enemigo lo tenemos en casa.
Suerte.
No hagas la declaración de la renta por tu cuenta ni se la encargues alegremente a una inteligencia artificial. Contrata a un buen asesor fiscal de toda la vida. Por menos de 100 euros al año dormirás algo mejor sabiendo que, al menos, has presentado tu obligación anual como toca.
Y esto ha sido todo por hoy.
¡Hasta la semana que viene! 👋🏼
Salva
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