¿Dónde estaremos dentro de 20 años? - Vivirtiendo #241
“El futuro no se adivina; se prepara”
Buenas,
El Papa León XIV ha dejado una buena visita por España.
Una de esas visitas que sirven para llenar portadas, cortar calles, hacer fotos solemnes y recordar, aunque sea durante unos días, que todavía existen discursos que apelan a algo más que al “y tú más” permanente.
Ha hablado de migración, de dignidad, de convivencia, de heridas sociales y de esa extraña costumbre humana de mirar hacia otro lado hasta que el problema llama al timbre de casa.
Y mientras el Papa se marchaba, empezaba el Mundial de fútbol.
Reconozco que paso bastante del deporte rey.
Sé que esto en España puede sonar casi como declararse objetor de conciencia de la tortilla de patata o el jamón, pero hace años que el fútbol me dejó de llamar demasiado la atención.
Igual ser seguidor del Valencia CF agotó mis ganas de ver partidos entretenidos. 🤷🏻
Pero mientras medio planeta mira el balón, la economía sigue jugando su propio partido.
Y aquí, queridos lectores, el marcador va bastante más claro: vivienda 12, ciudadanos 0.
El precio de la vivienda subió un 12,9% en el primer trimestre del año.
El mayor ritmo desde comienzos de 2007.
Sí, 2007.
Ese año que en España deberíamos pronunciar bajando la voz, como quien menciona un comentario ultra en una cena familiar.
Lo más bonito del asunto es que la vivienda de segunda mano, esa que antes era “la opción razonable”, se ha convertido en una especie de producto gourmet.
Antes uno compraba una casa usada porque era más barata que una nueva.
Ahora compra una casa usada porque, con suerte, existe.
Y aquí está la gracia.
Durante años algunos se emperraban en decir que alquilar era tirar el dinero, que comprar era de boomers, que los jóvenes no querían compromisos, que preferían viajar y tomarse cafés caros.
Pues bien, parece que el mercado ha decidido solucionar el debate directamente expulsando a todo el mundo.
Ya no hace falta discutir si comprar o alquilar.
Si eres joven, ahora puedes elegir entre vivir con tus padres, compartir piso hasta los 52 o mirar portales inmobiliarios como quien mira yates en Mónaco: por puro entretenimiento.
Pero tranquilos, porque el Gobierno no lo va a solucionar, ya que, sin ir más lejos, ayuntamientos parecen haber encontrado otra cerilla para que el incendio se avive.
Ahora resulta que podrán encarecer la plusvalía municipal agarrándose al valor de referencia catastral cuando discrepen del valor de venta del inmueble.
Traducido al idioma de la calle: si vendes una vivienda por un precio, pero la Administración considera que deberías haberla vendido por más, puede usar su cifra mágica para que pagues más.
Maravilloso.
Tú vendes por 180.000, pero ellos dicen que vale 210.000.
Tú enseñas la escritura, la transferencia, el contrato, las fotos del baño de 1978 y la cocina con azulejos de cuando Naranjito aún parecía moderno, pero da igual.
La Administración ha hablado.
Y cuando la Administración habla, el contribuyente calla, paga y, si quiere, recurre.
Que recurrir siempre es muy bonito, sobre todo cuando tienes tiempo, dinero, ganas y un abogado disponible las 24 horas.
Lo preocupante no es solo la plusvalía municipal.
Lo preocupante es el precedente.
Porque si este valor de referencia empieza a usarse alegremente para discutir operaciones reales, mañana puede acabar apareciendo también en el IRPF, en sucesiones, en donaciones o en cualquier otro rincón fiscal donde a alguien se le ocurra meter la mano.
Impuestos por aquí, impuestos por allá.
El cuento de nunca acabar.
Y como no, vamos a comentar algo sobre las maravillosas pensiones.
PP y PSOE han tumbado la reforma para eliminar las penalizaciones a quienes se jubilaron anticipadamente con más de 40 años cotizados.
Casi 900.000 pensionistas afectados, según las cifras publicadas, y una reforma que, según el PSOE, habría costado más de 3.300 millones de euros a las arcas públicas.
Aquí es donde la cosa se pone interesante.
Porque la pregunta no es solo si esas personas merecen o no una mejora.
La pregunta incómoda es LA DE SIEMPRE: ¿está o no quebrado el sistema de pensiones?
Ya sé que oficialmente no.
Oficialmente nunca pasa nada.
Oficialmente todo es sostenible, sólido, robusto, garantizado y compatible con el futuro.
Pero cuando un sistema necesita subir cotizaciones, retrasar edades de jubilación, penalizar retiros anticipados, tirar de transferencias del Estado y aun así decir que no puede asumir ciertas mejoras porque cuestan demasiado, quizá convendría dejar de hacer teatro.
No digo que mañana no se vayan a pagar las pensiones.
Se pagarán.
La cuestión es cómo, con qué impuestos, con qué deuda, con qué recortes encubiertos y a costa de quién.
Y mientras a unos se les dice que no hay dinero para quitar penalizaciones después de más de 40 años cotizados, a otros colectivos se les abre una pasarela para mejorar su pensión en el sistema público.
Abogados, procuradores, arquitectos, ingenieros y médicos mutualistas podrán incorporarse al RETA y canjear fondos acumulados por años de cotización.
Unas 100.000 personas podrían beneficiarse de esta vía.
No entro a valorar si es justo o injusto en cada caso concreto, porque ahí habrá historias muy distintas.
Habrá gente que se metió en mutualidades pensando que aquello era una alternativa razonable y luego se encontró con prestaciones insuficientes.
Habrá casos dramáticos y habrá casos menos dramáticos.
Pero visto desde fuera, el ciudadano medio puede quedarse con una sensación curiosa: para unos no hay margen; para otros se encuentra una pasarela.
Para unos, el sistema está justo; para otros, el sistema abre la puerta lateral.
Y claro, luego nos preguntamos por qué la gente desconfía.
Desconfía porque ve que las reglas cambian.
En definitiva…
No podemos controlar el precio de la vivienda, ni las decisiones del Congreso, ni la creatividad fiscal de los ayuntamientos, ni el calendario del Mundial, ni si el Papa vuelve o no vuelve dentro de quince años.
Pero sí podemos controlar algo mucho más aburrido y mucho más importante: nuestras decisiones.
Con educación financiera, al menos, que no nos pille en pelotas cuando la marea baje.
Sigamos.
🛋️ Desde mi sofá: mercados y realidad
El “enésimo”, y espero que esta vez definitivo, acuerdo anunciado entre EEUU e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz ha cambiado de nuevo el ánimo del mercado.
De repente, cientos de petroleros esperan para volver a cruzar el estrecho y todo apunta a una auténtica avalancha de crudo hacia los mercados internacionales.
¿La consecuencia?
Petróleo a la baja, las bolsas respirando y los metales preciosos recuperando parte del terreno perdido tras las fuertes correcciones de las últimas semanas.
El mercado vuelve a descontar un escenario algo más tranquilo para la energía y la inflación... al menos de momento.
Pero si algo me ha enseñado este año es que conviene no enamorarse del último titular.
Hace apenas unos días todo parecía ir en dirección contraria y, probablemente, dentro de unas semanas volveremos a tener otro giro de guion.
Por eso mi forma de actuar sigue siendo exactamente la misma: observar, tener paciencia y no tomar decisiones importantes e instantáneas porque un político haya escrito un mensaje o firmado un acuerdo que mañana puede quedar en papel mojado.
Veremos qué ocurre en los próximos días y semanas.
Mientras tanto, yo ya voy preparando posibles movimientos... por si llega el momento de actuar.
⚡️ Flashes de la semana
🌏 El Banco Mundial rebaja el crecimiento global al 2,5% por la guerra de Irán, el ritmo más bajo desde la pandemia.
🇪🇺 El FMI recorta otras dos décimas el crecimiento de la eurozona, al 0,9%, solo dos meses después de la anterior revisión.
🍷 El consumo mundial de alcohol retrocederá durante la próxima década y se reequilibrará hacia países emergentes.
💥 La tasación de las joyas incautadas a Zapatero cifra su valor en unos 1,3 millones de euros.
🏦 Las gestoras ‘value’ suman un patrimonio gestionado de 15.000 millones de euros hasta abril.
🇮🇹 Intesa ofrece comprar Monte Paschi en una operación de 30.600 millones de euros.
⚡️ China aumenta las compras de GNL ante el calor del verano.
🇮🇳 Carlsberg estaría cerca de presentar una OPV en India de 700 millones de dólares.
🏠 Los ayuntamientos piden al Gobierno desbloquear 23.000 millones para vivienda.
🦋 Red Bull recupera sus alas con récord de ventas en España y ganancia de cuota sobre Monster.
🛰️ La valoración de Iceye salta a 10.000 millones de euros en una ronda liderada por General Atlantic.
🇹🇼 Los rendimientos a cinco años de Taiwán en máximos desde 2008 por liquidez y expectativas de tipos.
🇰🇷 Corea prepara inspecciones in situ del mercado de divisas para frenar la especulación sobre el won.
🇸🇦 El contratista saudí MGC aplaza, según fuentes, su OPV de 799 millones en Riad.
📈 BlackRock lanzará un ETF espacial que incorporará nuevas OPV en cuestión de días.
⚖️ Los trabajadores de baja médica pueden cobrar el 100% de la base reguladora desde el primer día, pero debe estar recogido en el convenio.
🛢 El Gobierno vasco cifra en 200 millones el coste del “shock energético” en Euskadi por la situación del estrecho de Ormuz.
🏦 El SEPE abonará 22 meses de paro por cinco años y medio trabajados, pero se agotarán las cotizaciones sobrantes.
⛪️ La Comunidad de Madrid eleva a más de 120 millones el impacto económico que dejará la visita del Papa León XIV en la región.
⚡️ La gigafactoría de baterías de Navalmoral de la Mata en Cáceres proyecta el inicio de su producción para 2028.
🏗️ Ferrovial gana una obra de 925 millones en Puerto Rico para el ejército de Estados Unidos.
⚡️ Iberdrola anuncia una nueva inversión de 4.500 millones de euros en las redes eléctricas de Brasil.
🛡️ Alemania y Francia cancelan el desarrollo conjunto del futuro avión de combate europeo por 100.000 millones.
🏦 La empresa de parkings Telpark (Macquarie) lanza una emisión de bonos de 540 millones para refinanciar su deuda.
💻 Amazon cierra un acuerdo “multimillonario” con Corning para centros de datos de IA.
💹 La subasta del bono japonés a 30 años registra la demanda más débil desde junio de 2025.
🏦 Azkoyen entra en Suiza y prevé dar el salto a Reino Unido próximamente de la mano de un partner.
💻 China prepara un plan de 295.000 millones de dólares para construir centros de datos por todo el país.
✈️ Volotea deja de aplicar suplementos en los billetes por la subida del combustible.
🏥 AstraZeneca cae en Bolsa pese a que su píldora antiobesidad muestra resultados para ser “creíble”, según los analistas.
🍽️ KFC prevé abrir 120 locales en España y Portugal hasta 2029 con una inversión de 100 millones.
🚗 Stellantis llama a revisión más de 1,3 millones de vehículos Jeep por riesgo de incendio.
🏦 BBVA decide amortizar anticipadamente un bono de 300 millones de libras.
📉 Indra cae en Bolsa por el fracaso del proyecto del caza europeo.
🏭 El consorcio liderado por Indra no cumplirá las entregas pactadas con Defensa para 2026 del blindado Dragón 8x8.
🏠 Bain Capital invertirá 600 millones en ‘flex living’ con la nueva operadora Episode.
🛢 Kuwait envía gas de cocina fuera de Ormuz mientras productores del Golfo reducen su actividad.
🇨🇳 Alibaba y JD.com caen tras la reprimenda de Pekín a las promociones con recortes de precios.
⚽ Piqué reestructura la Kings League por la falta de rentabilidad y aplica un ERE para 41 trabajadores.
🏭 El fabricante de detergentes Persán dispara un 42% sus ventas hasta un récord de 1.227 millones.
🎮 Nintendo se tropieza en Bolsa tras decepcionar con su catálogo de nuevos juegos para la Switch 2.
💻 Neura Robotics recauda 1.400 millones en una ronda de financiación liderada por Nvidia y Amazon.
🦾 OpenAI abrirá su primera oficina en España ante el rápido crecimiento de la adopción de la IA.
💸 Loterías reduce su beneficio por primera vez desde 2020.
👕 Frasers Group lanza una OPA de 1.978 millones por el 74% de Hugo Boss que aún no controla.
🚛 Prologis crea su primera estación de recarga para camiones eléctricos con PragmaCharge en Valencia.
🛢 Wizz Air roza las pérdidas por el impacto del conflicto en Oriente Próximo, pese a su récord en pasajeros.
💻 Theker levanta 73 millones en la mayor ronda Serie A de robótica de la historia de Europa, con CRV, Samsung y LVMH.
🌱 Repsol cierra la venta a Masdar del 49,99% de su mayor proyecto de renovables por 150 millones.
🏦 Trade Republic responde a la subida de tipos con una remuneración del 2,27% para los clientes ya existentes.
🏨 Caixabank pacta con la patronal hotelera una línea nueva de crédito de 2.800 millones.
💻 El Corte Inglés triplica su capacidad en centros de datos y acelera el negocio de su filial Kumo.
🧑🏻⚖️ El BOE publica una convocatoria de oposiciones récord de 700 plazas para jueces y fiscales.
🤔 ¿Dónde estaremos dentro de 20 años?
Lo de imaginar el futuro y prepararse para él te puede parecer un tema “trillado”, pero me siento en la necesidad de seguir machacando sobre ello.
¿Nunca te has parado a pensar en el futuro?
¿Has intentado hacer un presupuesto familiar hasta el año 2046?
Puedes abrir tu Excel, poner columnas, estimar ingresos, calcular gastos, proyectar inflación, meter una rentabilidad media anual del 6%, añadir una subida prudente del coste de la vida y terminar pensando que lo tienes todo más o menos controlado.
Hasta que un día llega la vida, te tira el café encima del teclado y te recuerda que tus previsiones eran eso: previsiones.
Nada más.
Porque dentro de 20 años igual vivimos en un mundo maravilloso, lleno de coches autónomos, robots que friegan el suelo, inteligencia artificial que te hace la declaración de la renta sin intentar arruinarte la existencia y médicos capaces de detectar una enfermedad antes de que tú sepas pronunciarla.
O igual estamos todos discutiendo por una garrafa de agua, una batería cargada y un paquete de arroz.
Quién sabe.
De verdad.
No tenemos ni idea.
Nos gusta mucho pensar que sí.
Nos encanta jugar a futurólogos.
Que si la inteligencia artificial cambiará el mundo.
Que si Bitcoin será el nuevo oro.
Que si el oro será el último refugio.
Que si Europa se convertirá en un geriátrico.
Que si los robots nos quitarán el trabajo.
Que si viviremos 120 años.
Que si habrá bases en la Luna, colonias en Marte…
Puede ser.
O no.
También puede venir un cisne negro, uno de esos que no aparecen en las presentaciones de PowerPoint, y ponerlo todo patas arriba.
Una guerra.
Una crisis energética.
Una pandemia.
Una revolución tecnológica.
Una crisis de deuda.
Una ruptura social.
Un descubrimiento médico brutal.
Un colapso financiero.
Un avance tan grande que haga que todo lo anterior parezca una broma.
El futuro no se deja encerrar en una hoja de cálculo.
Y aun así, curiosamente, tenemos que vivir como si el futuro importara.
Ahí está la paradoja.
No podemos predecir lo que pasará dentro de 20 años, pero sí podemos decidir cómo caminamos hasta allí.
No sabemos si el mundo será más libre o más controlado, más próspero o más pobre, más humano o más artificial, pero sí sabemos que nuestras decisiones de hoy tendrán consecuencias mañana.
Y esto, aunque parezca muy simple, mucha gente lo olvida.
Vivimos en una época en la que demasiadas personas han confundido vivir el presente con quemar el presente.
Como no sabemos qué pasará mañana, pues nos lo gastamos todo hoy.
Como el futuro es incierto, pues no ahorro.
Como la vida son dos días, pues me endeudo a diez años para aparentar durante dos semanas.
Como a largo plazo todos muertos, pues barra libre.
Muy bien.
Pero luego llega el futuro.
Porque llega.
Siempre llega.
Llega con olor a rosas o con olor a alcantarilla.
Dentro de 20 años quizá muchos de los que hoy os aburrís leyendo mis textos, tendréis hijos adultos.
Otros seréis abuelos.
Otros habréis cambiado de trabajo, de ciudad, de país o de vida.
Algunos por fin tendréis la independencia financiera.
Otros seguiréis preguntándoos por qué nunca empezasteis a ahorrar e invertir de jóvenes.
Algunos lo habréis hecho con paciencia, mes a mes, sin grandes titulares, sin haceros ricos en tres tardes, sin presumir demasiado.
Otros seguiréis buscando la próxima oportunidad mágica que os permita recuperar veinte años de decisiones aplazadas.
Y esa es la cuestión.
No se trata de acertar exactamente qué mundo viene.
Se trata de prepararse para varios mundos posibles.
Si viene un mundo de abundancia, tecnología y crecimiento, mejor estar invertido para participar de él. Si viene un mundo más difícil, conviene tener ahorro, activos, habilidades y cierta independencia.
Si viene un mundo inflacionario, no parece mala idea poseer cosas reales.
Si viene un mundo más digital, quizá convenga entender algo de tecnología.
Si viene un mundo más incierto, seguramente hará falta menos soberbia y más prudencia.
No sabemos si la inteligencia artificial nos hará más productivos o más dependientes.
No sabemos si los estados protegerán más al ciudadano o lo vigilarán más.
No sabemos si las monedas digitales oficiales serán una herramienta cómoda o una correa elegante.
No sabemos si Bitcoin será oro digital, si el oro seguirá brillando como siempre o si el mercado global continuará premiando a quienes invierten con paciencia.
Pero sí sabemos algo.
La irresponsabilidad rara vez sale gratis.
Y la prudencia, aunque a veces parezca aburrida, suele pagar intereses.
Por eso sigo pensando que ahorrar, invertir, aprender y construir patrimonio no es una obsesión de cuatro locos que miran gráficos.
Es una forma de respeto.
Respeto por uno mismo, por la familia, por los hijos y por los que vendrán detrás.
No se trata solo de tener más dinero.
Se trata de tener más opciones.
La opción de decir que no.
La opción de poder parar.
La opción de cuidar.
La opción de ayudar.
La opción de no depender siempre de la buena voluntad del político de turno, del banco de turno, del jefe de turno o del sistema de turno.
Y también se trata de dejar algo.
No necesariamente una fortuna.
No todos podrán hacerlo. Pero sí un ejemplo.
Una manera de mirar el mundo.
Una caña de pescar.
Una cultura del esfuerzo.
Una pequeña cartera.
Una casa mejor pagada.
Unas ideas claras.
Una advertencia útil.
Una semilla.
Porque a largo plazo, sí, todos calvos.
O muertos.
Pero eso no significa que el camino dé igual.
Al contrario.
Precisamente porque el final está garantizado, el camino importa más.
Importa cómo vivimos, cómo cuidamos, cómo invertimos, cómo educamos y qué dejamos cuando ya no estemos.
Importa si fuimos simples consumidores de una época extraña o si, dentro de nuestras posibilidades, intentamos construir algo que mereciera la pena.
Dentro de 20 años no sé dónde estaremos.
Igual estaremos rodeados de unicornios, paz mundial, energía barata y robots simpáticos que nos preparen el café.
Igual estaremos en medio de un caos monumental preguntándonos en qué momento pensamos que imprimir dinero, endeudarnos sin límite y vivir de espaldas a la realidad era una buena idea.
No lo sé.
Nadie lo sabe.
Pero mientras tanto, habrá que seguir haciendo lo razonable.
Ahorrar un poco.
Invertir otro poco.
Aprender mucho.
Desconfiar de los vendedores de certezas.
Cuidar a los nuestros.
Construir con paciencia.
Y caminar sabiendo que el futuro no se predice, se prepara.
Suerte.
Y esto ha sido todo por hoy.
¡Hasta la semana que viene! 👋🏼
Salva
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