Cuando crecer deja de ser fácil - Vivirtiendo #227
“Cuando soplan vientos de tormenta, algunos construyen muros y otros construyen molinos”
Buenas,
Estos días estamos pasando una tormenta geopolítica con daño colateral incluido.
Sánchez, en una declaración sin periodistas, lo dejó claro: “No a la guerra”.
Un lema sencillo, reconocible, emocional y muy útil en pleno ciclo electoral.
La idea, según algunos analistas, es bastante directa: si Donald Trump aparece en el tablero, el votante progresista se activa automáticamente.
Política de manual.
Trump moviliza a la derecha en medio mundo… y también a la izquierda en medio mundo.
Hasta aquí, política clásica.
El problema es que la política internacional tiene la mala costumbre de no quedarse en los discursos.
Porque mientras en España nuestro presidente decía un claro “no a la guerra”, en Washington alguien decidió que el mensaje merecía respuesta.
Y ahí apareció Donald Trump con una amenaza que, admitámoslo, no es precisamente diplomática: un posible embargo comercial contra España.
Sí, embargo.
Esa palabra que normalmente asociamos a países como Cuba, Irán o Corea del Norte.
Además, también nos llamó “perdedores”.
Un desastre.
Literalmente.
¿Y qué pasa mientras tanto en nuestra economía?
Pues que las empresas, cuando huelen incertidumbre política, hacen lo que hacen siempre: pisar el freno.
Por ejemplo, la cooperativa Dcoop, uno de los gigantes del aceite de oliva español, ha decidido paralizar la compra total de su filial en Estados Unidos.
Algo bastante lógico.
Porque cuando alguien amenaza con cerrar el comercio, lo normal es esperar antes de firmar cheques multimillonarios.
Mientras tanto, aquí seguimos discutiendo de política.
Pero la economía va por otro carril.
Y ese carril empieza a dar algunas señales incómodas.
Si este conflicto no se enfría pronto, los precios pueden volver a tensionarse. Y justo antes de que estallara el conflicto con Irán, y con él las alarmas energéticas, el IPC subyacente de la eurozona ya había dado un pequeño susto.
Una mala noticia.
Porque la inflación que excluye energía y alimentos suele ser la más persistente.
Ahora imagina añadir a ese cóctel un posible shock energético en Oriente Medio.
Exacto.
La palabra que nadie quiere pronunciar empieza a aparecer en voz baja:
Estanflación.
Que, casualmente, es el tema principal de hoy.
Ante ese panorama, el Gobierno ya está preparando medidas para proteger precios y empleo frente al conflicto de Irán.
Ayudas, escudos, mecanismos de contención…
El repertorio habitual cuando la economía empieza a ponerse nerviosa.
La pregunta, como siempre, no es si habrá medidas.
La pregunta es: a qué coste.
Porque proteger precios suele significar gastar dinero público.
Y gastar dinero público en un país con una deuda superior al 100% del PIB es un poco como apagar un incendio con gasolina… pero con muy buenas intenciones.
En fin.
Solo queda esperar y ver cómo se resuelve todo esto.
Las tormentas políticas pasan.
Los ciclos económicos también.
Pero las decisiones económicas que tomamos en medio de ellas… esas sí pueden quedarse mucho más tiempo.
Sigamos.
🛋️ Desde mi sofá: mercados y realidad
El mundo sigue moviéndose a golpe de titular y los mercados lo están notando.
Estos días estamos viendo bandazos de todo tipo.
Índices abajo, oro y plata corrigiendo, el petróleo yéndose a las nubes, los bonos reaccionando…
Habla Trump:
Índices arriba, oro y plata arriba, el petróleo haciendo su mayor caída intradía…
¿Y ahora qué hacemos ante tanto despropósito?
¿Cómo nos protegemos?
Primero, no dejarnos llevar por el pánico y no darle al botón de venta a la primera de cambio.
La volatilidad es bestial y empieza a convertirse en la nueva norma: el índice coreano Kospi llegó a caer un 12% para después rebotar un 10% en cuestión de horas.
Intentar adivinar el próximo movimiento del mercado es prácticamente imposible.
Desde mi punto de vista, lo sensato en un entorno así es mantener la cabeza fría, entender que estamos en una fase de mucha incertidumbre y recordar algo que el mercado repite una y otra vez: cuando la energía se convierte en el problema, todo lo demás se vuelve más complicado.
Y ojo…
MUCHO OJO con invertir en productos apalancados o con poca liquidez.
Que hasta el todopoderoso BlackRock ha tenido que limitar los reembolsos de un fondo de 22.000 millones en deuda privada, haciendo saltar más de una alarma en el mercado.
Seguimos atentos.
⚡️ Flashes de la semana
💥 Hacienda comunica a los recién casados que deben pagar el Impuesto de Donaciones por los regalos de boda.
😡 La amenaza de Trump pone en vilo a Dcoop, Ebro, Protos y Almirall.
💸 Los autónomos reclaman a Díaz una rebaja de cuotas, IVA reducido de la luz y bonificaciones al combustible.
🇨🇭 El 73% de los suizos vota a favor de que se garantice para siempre el dinero en efectivo.
🇪🇸 El Congreso invirtió 4,65 millones en viajes nacionales en 2025, con 13.300 euros de media por diputado.
🛢 Israel ataca las reservas de petróleo iraníes y amenaza la producción.
🇮🇷 Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido ayatolá, elegido como líder supremo de Irán.
🇨🇳 China eleva su inflación al 1,3%, máximo en tres años, mientras la deflación industrial se modera.
🇯🇵 El Nikkei de Japón entra en corrección por el repunte del petróleo y los temores sobre Irán.
🏥 Agilent compra el fabricante de instrumentos médicos Biocare por 950 millones de dólares.
🌍 Las exportaciones vascas a Oriente Medio suponen sólo un 3,8% del total con 1.130 millones en 2025.
👮♀️ Multas de hasta 12.000 euros para los autónomos que emitan facturas sin estar dados de alta en la Seguridad Social.
🏦 BBVA Spark cierra una financiación de cuatro millones con la ‘fintech’ TaxDown para impulsar el crecimiento y sus soluciones de IA.
⚡️ Más de 11 millones de usuarios de luz y gas en España afrontarán subidas inmediatas en sus facturas por la guerra de Irán.
🇲🇾 Malasia mantiene los tipos y advierte de que la guerra en Oriente Medio intensifica los riesgos.
🇶🇦 Qatar inicia vuelos de ayuda mientras los cielos de Oriente Medio siguen cerrados.
💻 La firma ucraniana de tecnología militar UFORCE se acerca a una valoración de 1.000 millones de dólares.
💹 Trabajo admite que las cotizaciones sociales subirán 370 euros al año al sumar los pluses al SMI.
🇪🇺 Cuerpo anuncia la solicitud del sexto pago de fondos europeos por 6.500 millones.
📉 El fondo GIP (BlackRock) cierra la venta del 11,4% de Naturgy por 2.791 millones y con un 5,6% de descuento.
🚀 SpaceX acelera en los nuevos negocios de telecos satelitales mientras ultima su OPV histórica.
🏗️ ACS y Sacyr entran en un plan de construcción de hospitales en Reino Unido de 42.300 millones.
🏨 La familia Matutes compra a Azora el 75% de tres de sus hoteles de cinco estrellas por 300 millones de euros.
🇨🇳 Un banco chino detiene un préstamo a Abu Dabi mientras los acreedores recortan el riesgo en Oriente Medio.
🏥 Novo Nordisk invertirá 432 millones en la fábrica irlandesa de la píldora Wegovy para crecer fuera de EEUU.
🛢 JPMorgan recomienda comprar grandes petroleras europeas ante el aumento de los riesgos de suministro en el Golfo.
💻 Nvidia invertirá un total de 4.000 millones en Coherent y Lumentum para impulsar la IA.
🇯🇵 Japan Post Insurance rotará hacia bonos de alto rendimiento a medida que suban los tipos.
🏦 El neobanco alemán N26 elige Madrid para abrir un centro corporativo para toda Europa.
❌ Macquarie paraliza la venta de Empark por el precio y las exigencias de los compradores.
🇳🇵 El rapero Balen Shah gana las elecciones en Nepal y será primer ministro con mayoría absoluta.
🏦 El Santander busca disparar el beneficio de su banca privada más de un 10% anual hasta 2028.
🪙 El BCE alerta del riesgo de sustitución de los depósitos bancarios ante el auge de las ‘stablecoins’.
🇨🇳 La minera china MMG busca acuerdos de cobre tras triplicar con creces su beneficio.
🏠 Directivos inmobiliarios afirman que los acuerdos están en riesgo por la crisis en Oriente Medio.
🇨🇳 China fija el objetivo de crecimiento más bajo desde 1991.
🏦 Los CDS de SoftBank suben cerca de máximos anuales tras el recorte de perspectiva de S&P.
🏭 El nuevo CEO de Azucarera se compromete a “fortalecer” los centros de Toro, Benavente y Miranda y promover proyectos en La Bañeza.
🏛️ Ayuso elimina el Impuesto de Transmisiones en Madrid para la compraventa de obras de arte.
🇪🇸 España recibió 5,1 millones de turistas en enero con un gasto que superó los 7.800 millones.
⚡️ Wallbox reduce pérdidas un 32% con un fuerte recorte de costes mientras busca cerrar la refinanciación de su deuda.
🏃🏻 Whoop, la pulsera inteligente que usa Carlos Alcaraz, ampliará su plantilla en un 75% en 2026.
🏦 Mutua ganó un 14,8% más en 2025, hasta los 520 millones de euros, uno de los mejores datos de su historia.
👟 Adidas prevé un beneficio de 2.300 millones de euros este año y promete mayores dividendos.
🚗 Bruselas da luz verde al plan español de 200 millones para impulsar el coche eléctrico.
🍦 Nestlé roza los 3.000 millones en ventas en España tras crecer un 12% en 2025.
💶 Lanzadera, la aceleradora de Juan Roig, incorpora 120 nuevas ‘start-ups’ con la apuesta por la IA.
🇪🇸 El Tesoro coloca 5.937 millones y sube la rentabilidad del bono a tres años en plena crisis en Irán.
🛒 Costco gana 2.035 millones en su segundo trimestre fiscal y eleva las ventas un 9%.
🥇 El presidente Trump ha negociado un acuerdo de oro “multimillonario” entre Estados Unidos y Venezuela, según Axios.
❌ Morgan Stanley despide a 2.500 trabajadores, según informe del Wall Street Journal.
📊 Cuando crecer deja de ser fácil
Llevamos años hablando de inflación.
De tipos de interés.
De guerra.
De energía.
De deuda.
Pero hay una palabra que empieza a sonar con más fuerza y que da un poquito de “canguelo”: estanflación.
No es una palabra nueva.
Ya la vivieron nuestros mayores en los años 70.
Muchos no la hemos experimentado en primera persona como inversores y, sobre todo, como padres de familia, trabajadores y ciudadanos que intentan planificar su vida con cierto orden.
La estanflación es el peor de los escenarios macroeconómicos posibles: estancamiento económico + inflación alta.
Es decir, precios subiendo… mientras la economía no crece.
Traducido a la vida real:
Tu compra del supermercado sube.
La energía sube.
Los impuestos no bajan.
Pero tu salario no mejora o incluso peligra.
Y eso, para quienes intentamos construir estabilidad financiera, es un cóctel complicado.
¿Por qué podríamos ir hacia ahí?
Miremos el tablero con calma.
Tenemos conflictos geopolíticos abiertos (Oriente Medio, Ucrania), tensiones energéticas, cadenas de suministro todavía frágiles y una montaña histórica de deuda pública mundial.
Solo Estados Unidos supera los 34 billones de dólares.
Si el petróleo sigue subiendo y el gas de Oriente Medio deja de fluir por el estrecho de Ormuz, la energía se encarecerá todavía más.
Y cuando la energía sube, sube todo: transporte, producción, alimentos.
Pero aquí viene el problema: los bancos centrales ya no pueden reaccionar como antes.
Si bajan tipos demasiado pronto, la inflación puede reavivarse más todavía.
Si los mantienen altos, frenan el crecimiento.
Y si el crecimiento se frena mientras los precios siguen elevados… ya sabes cómo se llama eso.
Además, hay un factor estructural que no tenemos en cuenta: la desglobalización parcial.
Durante décadas, la globalización fue un freno natural a la inflación.
Producción barata, cadenas optimizadas, eficiencia máxima.
Hoy el mundo es más fragmentado, más proteccionista y más inseguro.
Más costes.
Menos eficiencia.
Más presión inflacionaria.
¿Qué implica para personas como nosotros?
Aquí es donde la teoría se convierte en vida real.
La estanflación castiga especialmente a:
Trabajadores con salarios rígidos.
Ahorradores conservadores.
Personas endeudadas a tipo variable.
Porque el poder adquisitivo cae mientras las oportunidades no aumentan.
Imagina esta escena: tu sueldo crece un 2% anual, pero los precios lo hacen al 5%.
En términos reales, eres más pobre cada año.
Y si encima la economía no crece, cambiar de empleo o emprender se vuelve más difícil.
Para quienes intentamos invertir con cabeza fría, la estanflación también es incómoda.
Las bolsas no suelen comportarse bien cuando el crecimiento es débil. Las empresas venden menos y los márgenes se estrechan.
No es un entorno amable para el optimismo fácil.
Entonces… ¿qué suele funcionar?
Históricamente, cuando el dinero pierde poder adquisitivo y la economía se tambalea, los inversores buscan refugio.
Y aquí aparece el eterno protagonista: Oro.
El oro no da dividendos.
No produce caja.
No innova.
Pero tiene algo que el papel moneda no tiene: escasez y neutralidad política.
En los años 70, cuando la inflación se disparó y el crecimiento fue débil, el oro multiplicó su valor.
No porque sea mágico, sino porque actúa como seguro frente a la pérdida de confianza en el sistema monetario.
Cuando los bancos centrales imprimen dinero para sostener economías débiles, el oro suele reaccionar.
Cuando la deuda pública se vuelve gigantesca y la solución pasa por “licuarla” vía inflación, el oro suele proteger.
Yo no veo el oro como una inversión de moda, lo veo como una cobertura.
Y cobertura no significa hacerse rico de la noche a la mañana.
Significa no empobrecerse tanto cuando las cosas se complican.
¿Es el oro la solución absoluta?
No.
El oro protege frente a inflación estructural y pérdida de confianza monetaria, pero no sustituye una cartera diversificada.
No sustituye ingresos.
No sustituye disciplina.
Además, puede tener periodos largos de lateralidad. No es lineal.
Pero en escenarios donde:
La deuda global es récord.
Los bancos centrales tienen menos margen.
La energía es inestable.
El crecimiento se debilita.
Tener una parte del patrimonio fuera del sistema financiero tradicional tiene sentido estratégico.
No por miedo.
Por prudencia.
¿Qué pasa con Bitcoin?
También es una pata de la mesa a tener en cuenta.
Ya te he hablado de él en multitud de ocasiones.
Es más volátil que el oro, eso es evidente.
Pero también tiene características únicas que empiezan a ser cada vez más relevantes en el mundo actual.
Bitcoin es escaso por diseño, no depende de ningún banco central y, si se custodia correctamente, puede ser extremadamente portátil e incluso difícil de confiscar.
No es un sustituto del oro, ni mucho menos un activo exento de riesgo.
Su volatilidad es alta y su historia es mucho más corta.
Pero en un entorno de deuda creciente, monedas que se devalúan y sistemas financieros cada vez más intervenidos, cada vez más inversores empiezan a verlo como una especie de “oro digital”.
No para apostar todo a una carta.
Pero sí como una pequeña pieza más dentro de una cartera pensada para sobrevivir a distintos escenarios.
La clave no es adivinar, es prepararse
No sabemos si habrá estanflación mañana, el año que viene o nunca.
Pero sí sabemos que los ciclos económicos existen y se repiten.
Y sabemos que los sistemas muy endeudados suelen resolver sus problemas de dos formas: crecimiento fuerte o inflación.
Si el crecimiento no llega… ya sabes el resto.
Para mí, la reflexión no es macroeconómica. Es práctica:
¿Tengo liquidez suficiente?
¿Mi deuda está controlada?
¿Mi cartera está preparada para distintos escenarios?
¿Dependo de una sola fuente de ingresos?
La estanflación no se combate con pánico.
Se combate con estructura.
Quizá por eso me siento cada vez más cómodo combinando activos productivos con activos refugio.
Crecimiento cuando lo hay. Protección cuando no.
Porque al final, la inversión no va de acertar el próximo titular.
Va de sobrevivir a todos y de sufrir lo mínimo posible.
Y en un mundo donde el ruido político es constante, la deuda crece sin freno y la energía vuelve a ser arma geopolítica, quizá la pregunta no sea si viene estanflación.
La pregunta es:
¿Estoy preparado si llega?
Suerte.
Y esto ha sido todo por hoy.
¡Hasta la semana que viene! 👋🏼
Salva
PD: si aún no lo has leído, estás a tiempo de hacerte con mi libro “Objetivo: Libertad Financiera” . Lo tienes disponible en versión papel y electrónica en Amazon



Muy interesante. Gracias por compartir.
Desde mi punto de vista, la mayoría de españoles llevamos sufriendo estanflación varios años. Los salarios llevan mucho tiempo subiendo lo justo, mientras los precios aumentan muy por encima de la referencia oficial.
La pregunta quizás no seria si estas preparado si llega. Mas bien, como estas arreglándotelas para vivir en esta realidad sin visos de cambio.