Cocinado a fuego lento sabe mejor (o no) - Vivirtiendo #236
“El mayor peligro no es el golpe, sino dejar de sentirlo”
Buenas,
Lo siento de verdad, pero no hay semana que nos dejen ser positivos.
Ya no tengo la sensación de que el sistema haga aguas.
Mi sensación es que directamente estamos achicando el Titanic con cubos de playa mientras la orquesta toca “Resistiré” de fondo.
Primero nos informan que España vuelve a financiarse más caro.
Que el Tesoro ya está colocando letras al 2,65%, el nivel más alto desde septiembre de 2024.
Y claro, eso traducido del idioma economista al castellano de toda la vida significa algo muy simple: endeudarse nos cuesta cada vez más dinero.
Pero tranquilos, porque el apetito inversor “sigue fuerte”.
Luego llega el siguiente titular y entiendes perfectamente por qué la deuda no deja de crecer.
El Gobierno aprueba más de 37.000 plazas públicas.
Más funcionarios.
Más estructura.
Más peso fijo.
Más personas viviendo de una máquina que ya hace ruidos raros hasta al arrancar.
Y ojo, que esto no va contra los funcionarios.
El problema no es quien oposita.
El problema es un país donde cada vez más jóvenes sueñan con conseguir una silla fija… mientras cada vez menos quieren montar algo, arriesgar, contratar o producir.
Porque ya os lo he comentado infinidad de ocasiones, emprender en España es un deporte extremo.
Aquí abrir un negocio es como entrar en “El Juego del Calamar”, pero con gestor, autónomos e inspecciones sorpresa.
Y justo cuando intentas encontrar algo mínimamente positivo en la semana… aparece el Tribunal de Cuentas y empieza a repartir hostias contables por doquier.
Resulta que se han destinado 2.389 millones de fondos europeos a pagar pensiones.
Fondos europeos.
Para pensiones.
Pero vamos a ver.
¿Esto qué demonios es?
Europa enviando dinero supuestamente para modernizar economía, digitalizar, transformar productividad… y aquí usamos parte para tapar agujeros del sistema como quien mete una toalla debajo de una puerta para que no entre el aire.
Y no contentos con eso, además sale que Hacienda gastó 77.000 millones más de lo permitido con los presupuestos prorrogados.
Setenta y siete mil millones.
Que escrito parece una cifra abstracta hasta que recuerdas que eso sale del mismo sitio de siempre: deuda, impuestos y futuros sablazos.
La sensación ya no es de improvisación.
Es de chimpancés alcoholizados jugando al Monopoly con pistolas encima de la mesa.
Todo ello mientras el mercado inmobiliario empieza a emitir sonidos extraños.
Y esto sí es interesante.
Porque el Sabadell ya reconoce que ha frenado hipotecas “voluntariamente” porque los precios están tensionados.
Y aquí es donde empiezan los sudores fríos de mucha gente.
Porque llevamos años escuchando que la vivienda “siempre sube”, que “nunca baja”, que “es imposible perder”.
La misma frase mágica que suele sonar justo antes de que alguien descubra que comprar un estudio de 38 metros a precio de castillo medieval quizá no era una inversión tan brillante.
No digo que vaya a explotar nada mañana.
Igual no explota nunca.
Pero sí digo que cuando hasta el banco empieza a levantar la ceja… conviene prestar atención.
Aunque bueno, tampoco pasa nada.
Pero espera, que todavía queda el plato fuerte.
Bruselas avisa de que el mundo podría enfrentarse a la mayor crisis energética de la historia.
Que ya se han gastado 30.000 millones extra en combustibles sin recibir más suministro.
Que preocupa el queroseno.
Que el daño en infraestructuras de gas en Qatar tardará años en repararse.
Y justo en mitad de este tablero aparece la cumbre entre Trump y Xi.
Pero tranquilo.
Seguro que todo está bajo control.
Igual que estaban “controladas” las pensiones.
Igual que estaba “controlada” la inflación.
Igual que estaba “controlado” el precio de la vivienda.
Igual que estaba “controlada” la deuda.
Y sinceramente… paso hasta de hablar del hantavirus ese.
No porque no pueda ser importante.
Sino porque ya no caben más capítulos en el capítulo de la semana.
Lo verdaderamente fascinante de todo esto es que, pese al caos, la mayoría seguirá haciendo exactamente lo mismo mañana.
Despertador.
Trabajo.
Netflix.
Pedido rápido.
Scroll infinito.
Dormir.
Y vuelta a empezar.
Como si el mundo no estuviera enviando señales gigantescas por todas partes.
Pero claro.
Supongo que mientras haya fútbol el fin de semana y alguien suba un reel motivacional diciendo que “todo pasa por algo”… aún aguantaremos una semana más.
Sigamos.
🛋️ Desde mi sofá: mercados y realidad
El mundo vuelve a dejar claro que está funcionando a base de deuda, impresión de dinero y parches temporales.
Las emisiones globales de bonos apuntan a un año récord con más de 10 billones de nuevo endeudamiento… una auténtica barbaridad.
Cada vez hay más deuda para sostener economías que crecen menos y sistemas que necesitan dinero constante para seguir funcionando.
Y mientras tanto, Japón quemando 57.000 millones de dólares en apenas unos días para intentar sostener el yen.
Dinero infinito intentando apagar fuegos infinitos.
En paralelo, el mercado sigue atrapado entre geopolítica y política.
Por un lado, parece que vuelven las conversaciones y posibles acuerdos en Oriente Medio, pero cada vez que parece haber algo de calma, el petróleo vuelve a repuntar porque nadie termina de creerse que el tema de Ormuz esté realmente solucionado.
Y por si faltaba ruido, Trump sigue elevando la tensión comercial mientras la justicia estadounidense le bloquea parte de sus aranceles globales.
Así que mi sensación no ha variado: el mercado aguanta… pero cada vez más apoyado en deuda, estímulos y esperanza.
Y eso funciona, hasta que deja de funcionar.
⚡️ Flashes de la semana
😱 El mayor impuesto de sucesiones de la historia: los herederos de Samsung pagan 8.100 millones.
👷♂️ UGT cifra en 775 millones la pérdida de cotizaciones sociales por las horas extra no remuneradas.
🏥 La Seguridad Social suspenderá la prestación a los trabajadores de baja médica si abandonan el tratamiento o no acuden a las revisiones.
🏦 La Generalitat prevé que la economía catalana crezca un 2,3% pese a la guerra de Irán.
👷♂️ Murcia activa un plan de más de 400 millones para reducir el paro por debajo del 10%.
📊 La Comunidad Valenciana y Madrid fueron las autonomías que más crecieron entre enero y marzo.
🏧 Unicaja eleva un 1,4% el beneficio del primer trimestre, hasta los de 161 millones.
🚚 Prosegur gana 33 millones en el primer trimestre, un 15,2% más.
💶 New World estudia vender una participación en una cartera hotelera de Hong Kong valorada en 2.000 millones de dólares.
🏥 ASG Hospital planea presentar este mes su solicitud para una OPV de 500 millones de dólares.
🇮🇩 El crecimiento de Indonesia se dispara al 5,6% pese a la crisis energética por Irán.
🔎 Hacienda podrá concluir las inspecciones sin citar al contribuyente a la firma del acta.
🤑 Rafael del Pino adelanta a Sandra Ortega como segunda fortuna española.
🇪🇸 BlackRock bate por primera vez los 100.000 millones en España.
🤔 Indra valora en 2.300 millones de euros a Escribano para la fusión.
🏠 eVoost cierra una ronda de dos millones liderada por First Drop para su IA de comercialización inmobiliaria.
🏢 Las mayores socimis de BME Growth suman casi 15.000 millones en inmuebles y disparan sus beneficios.
💻 Intel supera los 550.000 millones en capitalización bursátil ante una posible alianza con Apple.
🏦 Santander acuerda con Uber una línea de 1.000 millones para financiar operadores de flotas en Europa.
🚗 Nissan despedirá a 900 trabajadores en Europa, parte de ellos en Barcelona.
✈️ IAG rebaja su expectativa de beneficios ante un presupuesto de combustible que se dispara en 2.000 millones.
🚗 Toyota prevé una caída del 20% en sus ganancias anuales debido al impacto de la guerra de Irán.
⚡️ Los acreedores de las renovables extienden la amenaza de embargo a la selección española durante el Mundial.
💊 Rovi afronta el reto de convencer a los inversores de sus planes bajo una nueva tormenta bursátil.
🌾 La guerra deja al hemisferio Sur sin fertilizantes en plena siembra.
🏭 Acerinox recorta un 50% su beneficio hasta marzo pero dice que Oriente Medio tendrá impacto “limitado”.
🚗 El acuerdo de Stellantis con la china Leapmotor le da una planta y un coche eléctrico en Europa.
✈️ Air India recortará costes y reducirá vuelos mientras la guerra agrava sus problemas financieros.
💎 Myanmar afirma haber hallado un rubí gigante de 11.000 quilates en la región de Mandalay.
🛢 Pakistán evita comprar GNL al contado al apostar por una posible relajación en Ormuz.
🚙 Leapmotor salva la planta de Stellantis Madrid: fabricará un coche eléctrico chino.
☎️ Parlem anuncia la venta de activos para sortear su crisis financiera.
⚽️ Bank of America calcula que el Mundial de fútbol de este verano añadirá unos 41.000 millones de dólares a la economía global.
🧬 Los minoritarios de Grifols reclaman a la compañía que agilice la OPV del negocio de Biopharma en EEUU.
👮 La CNMV multa a Gerard Piqué y José Elías con 300.000 euros por operar en Bolsa con información privilegiada.
🏦 Mapfre levanta 170 millones con ‘bono catástrofe’ para cubrirse ante tormentas en EEUU.
🚆 Ouigo celebra su quinto aniversario en España con billetes a cinco euros.
🛡️ Allianz y Helvetia se suman a Zurich y Axa para convertir a España en un ‘hub’ mundial de seguros.
🛢️ Aramco dispara su beneficio un 25% gracias al cierre del estrecho de Ormuz.
💹 La inflación de China escala al 1,2% en abril, por encima de las previsiones.
🛠️ El cobre ignora la incertidumbre en Oriente Medio y apunta a un máximo histórico.
🍲 Cocinado a fuego lento sabe mejor (o no)
Hay peligros que no llegan haciendo ruido.
No anuncian su entrada.
No vienen con sirenas.
Se instalan.
Y ese es precisamente el problema.
Hace tiempo escribí sobre el síndrome de la rana hervida: esa metáfora incómoda según la cual, si metes una rana en agua hirviendo salta; pero si la metes en agua templada y subes poco a poco la temperatura… acaba cocida sin darse cuenta.
Pues bien.
Tengo la sensación de que seguimos dentro de esa olla.
Solo que ahora el fuego está más alto.
Y, aun así, muchos siguen diciendo que no pasa nada.
Porque claro, cuando el petróleo se acerca o supera los 100 dólares nos indignamos una semana.
Cuando llenar el depósito empieza a parecer una hipoteca variable, protestamos unos días.
Luego nos acostumbramos.
Como siempre.
Y a otra cosa.
Ese es el patrón.
No es la subida.
Es la normalización.
Lo mismo ocurre con ese elefante que sigue sentado en medio del salón y al que nadie quiere mirar de frente: las pensiones.
Un sistema que consume más recursos cada año.
Un presupuesto que se estrecha.
Una promesa política que cada vez necesita más maquillaje para sostenerse.
Pero tranquilos.
Nos dicen que todo está controlado.
Que ya se verá.
Que no alarmemos.
Mientras tanto, seguimos aportando religiosamente como si el contrato fuera sólido.
Como si al final del túnel hubiera una jubilación dorada esperándonos con una copa en la mano.
Y no sé tú.
Pero yo hace tiempo dejé de creer en cuentos infantiles.
Luego está la política.
Ese teatro permanente donde la corrupción nunca muere.
Solo cambia de reparto.
Sale un caso.
Nos llevamos las manos a la cabeza.
Escándalo.
Titulares.
Memes.
Unas semanas después, silencio.
Los de siempre seguirán bien colocados.
Sus familias blindadas.
Su patrimonio protegido.
Y tú mañana a las seis y media reventando el despertador a puñetazos.
Otra vez.
A ir a un trabajo donde muchas veces no te valoran como mereces.
A hacer números para llegar a fin de mes.
A pagar comida a precio de oro.
Colegio.
Hipoteca.
Impuestos.
Recibos.
Y seguir alimentando una maquinaria que te promete seguridad mientras te exprime en cómodos plazos.
Maravilloso diseño.
Casi artístico.
Y lo fascinante es que mucha gente cree que el peligro vendrá como en las películas.
Con un gran crash.
Con un gran colapso.
Con un día histórico que todos recordaremos.
Yo cada vez creo menos en eso.
No nos romperán de golpe.
Nos irán desgastando.
Que es mucho más eficaz.
Esto no va de un apocalipsis financiero de un martes por la tarde.
Va de arenas movedizas.
De ir cediendo poco a poco.
Un poco más de inflación aquí.
Un poco más de dependencia allá.
Un poco menos de poder adquisitivo.
Un poco más de resignación.
Y un día te das cuenta de que llevas años tragando sapos sin rechistar.
Pero ya te parece normal.
Y eso es lo peligroso.
No que el agua hierva.
Que dejes de notar que quema.
Mientras tanto, seguimos teniendo un polvorín geopolítico en Oriente Medio que puede hacer mucho más daño del que realmente descuenta el mercado.
Energía.
Transporte.
Costes.
Inflación.
Tipos.
Todo conectado.
Pero como aún no ha explotado del todo, seguimos como si fueran solo titulares.
Otro ruido de fondo.
Otra alerta que se archiva mentalmente porque ahora estamos entretenidos con no se qué virus en un barco.
Otra rana que decide no saltar.
Porque el sistema tiene una habilidad extraordinaria: convencerte de que sobrevivir dentro de la rueda es vivir.
Que trabajar cuarenta años para llegar justo no es precariedad, es normalidad.
Que depender por completo de decisiones políticas ajenas es prudencia.
Que delegarlo todo es comodidad.
Y que cuestionarlo es ser un exagerado.
No.
Lo exagerado es aceptar como natural lo que claramente no lo es.
Por eso yo cada vez pienso más que la gran rebeldía hoy no es gritar.
Es salir parcialmente del juego.
Reducir dependencia.
Construir margen.
Ahorrar.
Invertir.
Pensar por tu cuenta.
Intentar escapar, aunque sea un poco, de la carrera de la rata.
Mantenerte lo justo dentro del sistema.
Lo suficiente para usarlo.
No tanto como para pertenecerle.
Porque si todo tu bienestar depende de promesas públicas, de un salario que apenas respira y de un modelo que se sostiene a base de deuda y fe… quizá no estás tan protegido como crees.
Y no, no hablo de irse a vivir a una cabaña con latas de conserva.
Hablo de dejar de ser un zombi funcional.
De despertarte.
De entender que quizá nadie va a venir a rescatarte.
Y que eso, aunque suene duro, también es liberador.
Porque entonces empiezas a moverte.
A tomar decisiones.
A protegerte.
A construir alternativas.
Que es justo lo contrario de cocerse lentamente.
Sé que esto suena incómodo.
Debe sonar incómodo.
Las verdades útiles suelen serlo.
Pero si algo me preocupa no es que las cosas se compliquen.
Es que nos acostumbremos a que se compliquen.
Y acabemos aceptando como inevitable vivir cada vez peor mientras nos distraen con cualquier ruido.
Porque entonces sí.
Entonces la rana ya no salta.
Entonces ya está cocida.
Y a partir de ahí… ya le da igual todo.
Y ese quizá sea el verdadero colapso.
No el económico.
El mental.
Suerte.
Y esto ha sido todo por hoy.
¡Hasta la semana que viene! 👋🏼
Salva
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